La única obligación del objetor es comunicar a los interesados, en la forma que juzgue conveniente y en el momento oportuno, que por razones de conciencia se niega a practicar un aborto.
“Pretender obligar a los objetores de conciencia frente al aborto a que se inscriban en un registro es una medida discriminatoria que permitiría poner en marcha listas negras y cazas de brujas por motivos ideológicos como sucedía en los regímenes totalitarios del siglo pasado”.
El Foro de la Familia reclama al Gobierno y a la ministra de Igualdad que dejen de hacer planteamientos restrictivos de los derechos y las libertades, para imponer su obsesión abortista, y pide a los Colegios de Médicos que no caigan en la trampa de colaborar en registros que carecen de todo fundamento constitucional.