Familia

Lo que vivimos en nuestro hogar siendo unos niños, y también lo que dejamos de vivir, nos condiciona para el futuro desde múltiples ángulos: afectivo, psicológico, educativo, moral, relacional e incluso físico.

Como adultos, la relación con los miembros de nuestra familia es un punto de equilibrio (o de desequilibrio) que afecta de un modo u otro al resto de ámbitos de nuestra vida. El trato con nuestros padres, hermanos, cónyuges, hijos, y también con nuestra familia política, es tan importante que puede afectar a nuestra salud, a nuestro trabajo, a nuestras amistades, a nuestro tiempo de ocio, a nuestra relación con las instituciones…

Y aunque parece que todo el mundo es consciente de la importancia de la familia en la sociedad, y sobre todo en la vida personal, a veces se olvida a la hora de organizar la convivencia, las leyes, los horarios, las exigencias laborales, los hábitos de consumo, etc. Familia y sociedad se influyen mutuamente.

Te invitamos a que recorras con nosotros las distintas secciones de nuestra web para conocer cuál es el papel de la familia en la sociedad, cuál debe ser la relación de las instituciones con la familia, qué son las políticas familiares, y en qué consisten y cómo se justifican términos como conciliación familiar, perspectiva de familia o políticas de ayuda a la familia.

La familia como institución

La familia es la primera institución natural de la sociedad.

¿Por qué? Porque en la familia se da el origen de la vida; se transmiten los valores éticos y morales que marcan la personalidad; se reciben los primeros y más determinantes criterios educativos y las primeras normas de conducta para la convivencia en grupo; y se encuentran los modelos de conducta que determinan a distintos niveles la vida de cada individuo.

La familia tiene su origen en el matrimonio como institución natural, por tanto, en la unión de un hombre y una mujer, pues sólo de esta unión puede surgir la vida. Por eso, el matrimonio es el origen de la institución familiar, a partir del cual surgen el resto de relaciones de parentesco.

La familia es –ha de ser- también una comunidad de amor. Algo válido incluso para aquellas familias en las que lo que falta es, precisamente, el cariño y el trato amoroso, y que se ven condicionadas por esa carencia.

La libertad, el respeto, el afecto, la alegría, la empatía, la capacidad de entrega, el sacrificio gratuito y el acompañamiento incondicional son características de la familia, porque son también características del amor. En la familia se quiere, se valora y se respeta a la persona por lo que es, no por el cargo que ocupa o la actividad que ejerce.

El valor de la familia

El valor de la familia deriva tanto de su importancia para la Sociedad en general, como para cada individuo en concreto. Las experiencias y valores que se viven en el contexto familiar condicionan la madurez afectiva y psicológica de la persona. En la familia la persona descubre su dignidad y valor. Además, la familia aporta estabilidad, seguridad y protección a cada uno de sus miembros.

La protección de la familia abarca todas las facetas de la persona, más que ninguna otra institución: protección material, protección física, protección afectiva y protección formativa. Por eso, la familia es la mayor fuente de bienestar.

La función de la familia como educadora

Los valores y modelos de conducta que se viven en la familia son la base de la educación del individuo. La familia –representada muy especialmente por la madre y el padre- es la primera educadora de los niños, y la referencia ética y moral más inmediata para cada hombre o mujer.

La familia influye de forma decisiva en la educación moral y en la formación intelectual de la persona.

Familia y sociedad

En la familia se proporciona a cada individuo, desde el nacimiento hasta la vejez, el cimiento afectivo, psicológico, formativo y de conducta sobre el que desarrolla su vida en el presente y en el futuro.

Para una persona, la familia es mucho más importante e influyente que el Estado, la escuela, o cualquier otra institución civil, pública o privada. Por eso, la familia influye en la sociedad más que ninguna otra institución, y la constituye de tal modo que con razón nos referimos a la familia como la “célula de la sociedad”.