Violencia familiar y violencia contra la mujer

Cualquier tipo de violencia en la familia, que se supone una comunidad de amor, es especialmente execrable y nociva, tanto para las víctimas como para la sociedad.

Las autoridades deben proteger a los colectivos más vulnerables, prevenir estas conductas con campañas educativas eficaces y sancionar con ejemplaridad a los agresores.

Violencia de género

La expresión violencia de género hace alusión a las agresiones físicas o morales que se producen por la diferencia de sexo o atracción sexual entre la víctima y el agresor.

Es una expresión, por tanto, que viene ya tamizada por la ideología de género: en este sentido, sería mejor emplear términos más precisos como malos tratos, violencia sexual, violencia sexuada, violencia de pareja, violencia familiar, violencia doméstica e incluso violencia machista o violencia feminista, para no caer en la promoción de la teoría de género.

El matrimonio protege de la violencia

En España, según los datos del Consejo General del Poder Judicial, la mayoría de las víctimas de malos tratos y de la llamada violencia de género se producen en parejas que conviven sin estar casadas. También en familias desestructuradas.

El matrimonio y la creación de una familia estable y fuerte es la mejor protección contra la violencia.

Violencia contra la maternidad

La discriminación que sufre la mujer, por el hecho de serlo, cuando ejerce su derecho a la maternidad, supone un acto de violencia de género.

El aborto es también un tipo de violencia contra la mujer, pues muchas mujeres embarazadas se ven forzadas y coaccionadas por sus parejas, por su entorno o por sus precarias circunstancias materiales, para que acabe con la vida del bebé que está gestando.

Acabar con las discriminaciones salariales, la desprotección laboral, las vejaciones sociales, la falta de apoyos administrativos y la ausencia de recursos que sufren las mujeres embarazadas debe ser objetivo prioritario en las políticas sociales y de concienciación para cualquier Administración.

Los niños, víctimas de la violencia familiar

En los casos de violencia familiar, los niños sufren dramáticamente los efectos.

Además de los malos tratos físicos o psicológicos que ellos mismos puedan padecer, se suman la desatención, los traumas psicológicos y las carencias afectivas que arrastran de por vida.

La violencia en el hogar hace que los niños repitan, como adultos, los mismos comportamientos que han visto, bien como agresores bien como víctimas; y los hace más vulnerables a la exclusión social, la delincuencia y el fracaso escolar.