Cómo sacar más tiempo para nuestros hijos

Podemos llenar nuestro tiempo de actividad frenética o de momentos para recordar. Según las encuestas, para la mayoría de los españoles, la familia es lo primero, pero a la vez nos quejamos de disponer de poco tiempo para ella.

A los niños les da mucha seguridad sentirse queridos viendo cómo sus padres se quieren. Disfrutar de nuestro tiempo de pareja nos hará disfrutar más del tiempo que estemos con nuestros hijos.

Cuando los hijos son pequeños, muchas parejas se tambalean, y es una pena porque, precisamente, los hijos han venido a reforzar el amor que se tenían. Todo es cuestión de organizarse.

¿Qué podemos hacer para dar calidad al tiempo? Estas son algunas sugerencias:

* Acostar a los niños antes. Muchas veces acostamos a los niños tarde para que el padre o la madre que viene tarde del trabajo los vea, cuando realmente supone un desgaste extra. Lo ideal es ingeniárselas para llegar antes del trabajo. Si de verdad es imposible, es mejor madrugar más y hacer desayunos largos, en los que aprovechemos para contarnos planes, las aventuras del día anterior… Las últimas horas del día son definitivas para «darle sentido a la vida». No podemos estar a las diez de la noche dando cenas, baños, poniendo lavadoras, planchando…, un día y otro. Es en esos momentos cuando uno se plantea ¿qué he hecho con mi vida?

* Invertir en nosotros, así estaremos más descansados para nuestros hijos. El cansancio desgasta la relación de pareja. Muchas crisis conyugales tienen como solución salir más y buscar ayuda externa para las tareas de la casa, aunque sea a costa de prescindir de otras cosas. Es mejor tener menos ropa, peor coche o una decoración más sencilla que fracasar en la vida familiar.

* Ver menos «tele». La televisión es el enemigo número uno del «tiempo de calidad», le siguen internet, los whatsapps, los videojuegos… Si no apagamos las pantallas, se nos puede olvidar que somos los protagonistas principales de nuestra gran película: la vida.

¿Qué tiempo dedico cada día a los míos?

Como matrimonio, necesitamos un mínimo de tiempo, nos ayuda a estar más unidos. Además de dar calidad a nuestro tiempo, no podemos olvidar que sin cantidad no hay calidad. Esto lo podemos concretar consiguiendo cada día, como mínimo, veinte minutos para hablar de nuestras cosas, sin interferencias. Somos capaces de hacer lo imposible para dejar a los niños por cualquier tema de trabajo, pero salir nosotros solos nos da más pereza, encontramos mil excusas: que si son muy pequeños, que si parece que tose, que si extraña… Pasar un fin de semana «de luna de miel» recarga las pilas para una buena temporada. Podemos hacerlo coincidir con nuestro aniversario. No tenemos que irnos necesariamente al Caribe, pero sí es fundamental dormir fuera de casa: podemos pasar un fin de semana en París o en el apartamento de los suegros en la playa. Todo vale, lo importante es estar juntos y solos.

Tiempo para nuestros hijos.

Queremos a nuestros hijos con locura, y la mejor forma de demostrárselo es escucharlos con atención, esforzarse por comprenderlos, saber reconocer la parte de verdad o la verdad entera que pueda haber en algunas de sus rebeldías. Y esto requiere dedicación.

Ayuda:

* Fomentar las tertulias, especialmente las que se inician en las comidas y se prolongan después de comer.

* Limitar el uso de la TV, que, además de quitar tiempo de juegos y estudio, suprime el diálogo en las familias. Aun siendo un recurso cómodo para controlar a los niños, es conveniente restringir su uso.

* Crear un clima de confianza en el que se pueda hablar de todo.

* Dedicar unos minutos en exclusiva a cada hijo a diario, en los que lo miremos con atención, sin hacer otra cosa que contemplarlo. Un momento estupendo es por la noche al acostarlos. Los hace sentirse importantes, queridos, en una palabra.

* Organizar planes en familia, como mínimo una vez al mes.

No podemos olvidar:

* La infancia de nuestros hijos es un tiempo irrepetible para ellos y para nosotros.

* No se trata de llenar nuestro tiempo de actividades, sino de momentos compartidos.

* El problema de muchas familias es que viven pero no conviven. CONVIVIR ES COMPARTIR LA VIDA.

Artículo escrito por Susana Moreu, arquitecto técnico que compagina su trabajo profesional con su gran pasión, la Orientación Familiar. Autora del libro … Y fueron felices.

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