El aborto es un gran negocio: ex funcionaria de la ONU

27 de Agosto de 2008 15:27 PM


 


Como muestra de esto, aseguró que la Internacional Planned Parenthood Federation (IPPF) – organismo que administra gran parte de las cámaras de aborto en el mundo- en 2004 reportó utilidades por 96 millones de dólares.


 


Al participar en el segundo día del Congreso Internacional de Bioética «Inicio de la Vida. Cultura y Contracultura, una visión integral», Afirmó que si bien la ONU lleva a cabo diversas acciones humanitarias nobles, desde hace varios años, a través del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), se impone el aborto y el control natal en los países en vías de desarrollo.


 


Por ello, sostuvo que la reforma aprobada por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal cristaliza toda una agenda internacional impulsada por transnacionales y organismos internacionales.


 


La experta que laboró 14 años para el Fondo de Población de Naciones Unidas y quien fuera responsable de la implementación de diversos programas de salud sexual y reproductiva afirmó que este término -y así lo reconocen las feministas- no es más que un eufemismo para introducir el aborto.


 


Aseguró que la ONU destina anualmente cifras millonarias como parte de la estrategia para generar políticas públicas sobre el aborto.


 


Incluso, reconoció que durante su gestión manejó un presupuesto cuantioso, «que se empleaba para dar generosas prestaciones (viajes, viáticos, reconocimientos) a políticos -especialmente parlamentarios-, exigiéndoles a su vez que se comprometieran a impulsar el aborto en sus países».


 


Incluso, reconoció que ella misma llevó mujeres a abortar. «Hoy soy consciente de que esto no ha servido en absoluto para mejorar la condición de la mujer: El aborto no ha sacado a ninguna mujer de la pobreza; tampoco ha servido para sacar a la mujer de la ignorancia, ni ha reducido las situaciones de violencia contra la mujer. Lo peor de todo, la mujer después del aborto se encuentra más sola y desamparada que antes», dijo.


 


Por ello, Amparo Medina, actual asesora y consultora de proyectos de Desarrollo Sustentable en la Región Amazónica y Gobiernos Locales (en colaboración con la Sociedad de Cooperación Técnica Alemana, afirmó que el aborto se convierte no sólo en un instrumento de control por parte de naciones poderosas, sino que constituye una forma más de esclavizar a la mujer, convirtiéndola en mero objeto sexual.


 


Como prueba citó que en 1974 el entonces ministro de asuntos exteriores de Estados Unidos, Henry Kissinger, señaló que el crecimiento demográfico de los países menos desarrollado representaba un peligro para los intereses de Estados Unidos.


 


En este sentido sostuvo que el control de la natalidad persigue un doble efecto: disminuir la migración y proteger los recursos naturales «que -en opinión de algunos norteamericanos- pertenecen exclusivamente a Estados Unidos», apuntó.


 


Por ello, el Informe Kissinger señala que «ningún país ha reducido su población sin recurrir al aborto» , y que el aborto constituye «el método de control de fertilidad más difundido en el mundo de hoy» .


 


Fuente: http://www.ehui.com/?c=3&a=100953


 

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