El lugar de las familias en la educación

Lo esencial en el proceso educativo permanece inalterable, José Luis García Garrido.

La familia es el origen primario de la formación en valores y de socialización. El Estado debe garantizar la aspiración de las familias a transmitir a los hijos sus creencias y valores en el marco de los derechos humanos y de las normas exigidas por la convivencia ciudadana.

El proceso educativo debe entenderse desde el protagonismo de los padres, que son los primeros responsables en la educación de sus hijos. Las familias, deben preservar y defender el derecho educar a sus hijos, poder elegir el proyecto educativo y, por tanto, el centro donde llevar a sus hijos.

Se deben dar las circunstancias para que, sea cual sea la ideología, situación social o económica, de las familias, éstas puedan elegir el centro escolar que mejor responda a su modelo educativo. La gratuidad y la libre elección de centro crean, por sí mismas, igualdad entre todos los grupos sociales.

El Foro de la Familia defiende y propugna el pluralismo educativo al que se llegará en el momento en que se dé una estrecha y voluntariosa colaboración entre los poderes públicos y la sociedad civil.

La libre concurrencia de escuelas estatales y de iniciativa privada y, por consiguiente, la posible elección de los padres, beneficiará a la propia escuela, a las familias y a la sociedad en su conjunto.

Desde el Foro de la Familia proponemos que en el pacto educativo, que debe dar lugar a la tan esperada y demandada Ley de Educación que necesita España, se fomente el trabajo conjunto y armónico de la comunidad educativa, respetando las competencias y funciones que corresponden a los miembros que la integran, principalmente entre padres y profesores. Desde el Foro animamos a fomentar la participación de los padres impulsando las AMPAs como órgano de representación familiar, para que trabajen institucional e internamente contra la inhibición y pasividad y hacia fuera contra las trabas de toda índole que intentan erradicar la libertad de los padres, ignorando que no se puede construir una sociedad plural sin pluralidad en las ofertas educativas.

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