Discurso de Benigno Blanco en el \’Parlamento Paralelo\’

Madrid 27 de febrero de 2007.- Sr. Presidente del Congreso de los Diputados que nos has prohibido hablar en el hemiciclo.
Sras. y Sres Diputados que tenéis que decidir sobre la ILP del FEF sin ni siquiera escucharnos
Queridos amigos que compartís conmigo el apoyo al matrimonio y los derechos de los niños.


A esta misma hora comienza a pocos metros de aquí, en el salón de Plenos del Congreso de los Diputados, el debate de la ILP promovida por el FEF en 2005 en defensa del matrimonio y los niños. Se trata de una iniciativa que movilizó como nunca a la sociedad española. Más de 7.000 fedatarios recogieron cerca de un millón y medio de firmas que avalaban las dos normas que incorporaba la iniciativa:
a) la expresa ratificación de que el matrimonio es una institución específica para la unión del hombre y la mujer, el uno con la otra
b) y la previsión de que sólo cabe la adopción conjunta por dos adultos de un mismo menor cuando los adoptantes son el marido y la mujer.


Como se puede apreciar por su contenido, esta ILP no va contra nadie; su contenido es expresamente positivo: a favor del matrimonio y los derechos de los menores. Son los que pretenden desnaturalizar el matrimonio para englobar bajo su nombre realidades distintas, como las uniones de personas del mismo sexo, las que atacan, los que van contra alguien: contra nosotros, contra los millones de españoles que vivimos en matrimonio, el uno con la otra, y queremos que el Derecho recoja específicamente nuestro estilo de vida sin perjuicio de lo que quiera establecer sobre otras posibilidades alternativas de organizar la vida afectiva y sexual.


De aprobarse nuestra ILP nadie resultará discriminado: quienes quieran casarse podrán hacerlo y quienes prefieran organizar su vida afectiva de otra manera distinta al compromiso estable y abierto a la vida de un hombre y una mujer, también podrán hacerlo. Nuestra propuesta es una apuesta por la libertad y el pluralismo. Matrimonio para los que lo quieran y libertad para rechazarlo para quienes no lo quieran.


La ley vigente que equipara las uniones del mismo sexo con el matrimonio, convierte el verdadero matrimonio en algo alegal, ajeno al Derecho; pues de la Ley ha desaparecido el matrimonio para ser sustituido por algo distinto: un contrato entre cualesquiera dos adultos con un vago contenido de convivencia (que, por otra parte, solo es vinculante durante tres meses, según la reciente reforma en materia de divorcio). Esto no es matrimonio. Es otra cosa, bastante menos seria.


De aprobarse hoy nuestra ILP, el matrimonio volvería a ser legal, en libertad, para los que lo quieran, sin merma de los derechos de nadie. De rechazarse nuestra ILP esta tarde, los casados con conciencia y compromiso de la singularidad de la relación matrimonial entre hombre y mujer, seguiremos viviendo nuestros compromisos y responsabilidades al margen de una ley que nos ignora injustamente.


¿Por qué reclamamos una regulación específica para la unión entre hombre y mujer bajo el nombre de matrimonio? ¿Por qué no aceptamos que se confunda con otras posibilidades que la libertad humana permite? Porque el matrimonio vocacionalmente estable entre hombre y mujer es de una gran eficacia social; es el nicho ecológico de la vida y la fuente de la más potente solidaridad que conoce la humanidad, la que dimana de la relación paterno-filial. Los hombres y mujeres que nos casamos entre nosotros lo hacemos porque nos da la gana, pero al hacerlo creamos una institución que normalmente aporta grandes bienes a la sociedad, el primero de ellos las nuevas vidas que permiten la subsistencia de la propia sociedad; y, a continuación, el ámbito idóneo para ese largo proceso de crecimiento y maduración de los niños a que la paternidad nos conduce.
 
Porque aportamos mucho a la sociedad, es razonable que la sociedad, a través de las leyes, nos reconozca específicamente, sin confundirnos con otras cosas, y regule nuestro estilo de vida en clave de protección, como ha hecho siempre la humanidad en todos los tiempos, lugares y culturas. El núcleo esencial de la familia –chico, chica, niño- siempre ha sido reconocido por la humanidad como algo singularmente valioso, digno de protección y de atención específica bajo el nombre de matrimonio. Y por eso,  nosotros, los matrimonios, las familias que nacen del matrimonio, pedimos hoy esto tan elemental a los Diputados del Parlamento español: ¡no nos despreciéis!, ¡respetarnos por lo que somos y aportamos a la sociedad!, ¡no nos confundáis!, ¡aprobad la ILP del FEF para que sigamos teniendo un régimen jurídico específico acorde a nuestro ser y a nuestra eficacia social!, ¡no nos sacrifiquéis en el altar de ideologías que para exaltar y normalizar estilos de vida alternativos pretenden hacer desaparecer nuestra identidad matrimonial!


Sres. Diputados del Congreso que no habéis querido escucharnos en el hemiciclo, al menos no cerréis vuestros oídos ante nuestras razones: los matrimonios entre hombre y mujer somos 8,9 millones en España según los datos del último censo de población; constituimos el hogar en que viven el 94% de los españoles. ¿Por qué no permitís que la ley siga reflejando esta realidad cuantitativa y cualitativamente tan importante, aprobando la ILP que hoy se somete a vuestra consideración?.


Sólo pedimos a los Diputados que tengan en cuanta que el daño que se infringe al matrimonio no beneficia a nadie. Los datos de la aplicación de la ley que equiparó las uniones del mismo sexo con el matrimonio son elocuentes: en 2005, 1269 “bodas” de parejas homosexuales; en 2006, 2.600 de estas “bodas”. El llamado matrimonio homosexual no ha interesado ni a un tercio de las parejas censadas como de homosexuales en el último censo, cuyo número ascendía a 10.474. ¿Dónde está ese 10% de la población que según la Vicepresidenta del Gobierno esperaba ansiosamente la aprobación del nuevo “matrimonio” para regularizar su situación y ser feliz? ¡Qué gran engaño! ¡Cuanta manipulación!


No podemos olvidarnos de los niños. Una de las principales consecuencias jurídicas de la legislación aprobada hace un año y que se corregiría de aprobarse nuestra ILP, es la posibilidad de la adopción conjunta por parte de parejas de homosexuales. Ante esta posibilidad debo recordar que en la adopción lo único relevante es el interés del menor. La adopción no es medio para dar a unos adultos el menor que desean, sino el medio de dar al menor lo que ha perdido: un padre y una madre. Con los niños no se debe experimentar. Garantizar esto es lo que propone nuestra ILP.


Aprobando la ILP del FEF, España volvería a homologarse con Europa rompiendo la singularidad en que vivimos desde hace un año. En los últimos tiempos, Suiza ha rechazado en referéndum el llamado “matrimonio homosexual” y Gran Bretaña ha regulado a las parejas gays sin alterar la legislación sobre el matrimonio. En los últimos días, el Tribunal Supremo francés ha rechazado la adopción por parejas de lesbianas alegando el interés prioritario del menor y el Tribunal Constitucional alemán ha ratificado que el matrimonio protegido constitucionalmente es el del hombre con la mujer. En las últimas horas, en Italia se acaba de renunciar a regular las uniones homosexuales por el rechazo social a esta iniciativa. ¿Por qué España ha de ser de nuevo diferente en perjuicio del matrimonio y la familia?


Quiero concluir , dirigiéndome a los homosexuales. Sé que muchos de vosotros no os sentís representados por la ideología del lobby gay imbuido de filosofía de género hoy tan influyente en las posturas políticas de la mayoría gobernante. Sé que muchos habéis apoyado con vuestra firma nuestra ILP porque así nos lo habéis manifestado. Sé que muchos lamentáis la manipulación de vuestras opiniones que hacen los que se arrogan sin fundamento ser vuestros portavoces al defender en vuestro nombre el ataque a la familia que supone la ley vigente.


Sabéis que esta ILP no va contra vosotros; sé que muchos la apoyáis. Gracias por vuestro apoyo.


Quiero concluir diciendo que hoy no acaba nada, voten lo que voten Sus Señorías. Si no aprueban nuestra ILP, seguiremos activamente presentes en la vida pública para garantizar que, si no hoy, mañana sí se restablezca el matrimonio en su naturaleza constitucional de unión entre hombre y mujer. Les pediremos a los partidos políticos que apoyen esta ILP  que asuman en sus programas electorales el compromiso de convertir en Ley, si tienen mayoría, el texto legal de esta iniciativa popular.


Gracias a esta ILP ha nacido una red de decenas de miles de voluntarios que, articulados alrededor del FEF, ya no va a desmovilizarse sino que seguirá activa en defensa de la familia, el matrimonio y los derechos de los menores mientras sea necesario. El esfuerzo ha merecido la pena. Vótese lo que se vote hoy en esa Cámara en la que nos han prohibido hablar, las familias hemos llegado a nuestra mayoría de edad como sujeto social activo y ya no renunciaremos nunca a este papel. Si hoy no nos escuchan, mañana tendrán que oirnos porque somos la mayoría y ya no nos vamos a callar nunca más.


 


 


Para más información:
Carmen González
Coordinadora de Comunicación
prensa@forofamila.org
91 413 29 57 / 618 614 294
Foro Español de la Familia
www.forofamilia.org

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