¿Blindar el matrimonio?

Hace 30 años que se introdujo en la legislación española la figura del divorcio, un paso teóricamente excepcional para solucionar los casos dramáticos de ruptura matrimonial. Los promotores de la nueva ley aseguraban que había decenas de miles de matrimonios a la espera de la misma para regularizar su situación pero la realidad desmintió estos pronósticos. Hoy ya estamos de vuelta de tales afirmaciones: ¿recuerdan los 300.000 abortos “clandestinos” que el Gobierno decía querer legalizar o ese 10% de la población que demandaba ansiosamente la ley del matrimonio homosexual?

En los 3 casos citados (y en otros varios que ahora no vienen al caso), la estrategia propagandística es la misma: se miente descaradamente sobre el porcentaje de la población que solicita insistentemente la reforma, se hace la nueva ley, al cabo de unos meses se olvida el engaño y muy poco tiempo después la sociedad se ha acostumbrado a la nueva ley, originada por la fijación ideológica del gobernante. Y como las leyes tiene un efecto pedagógico indudable, va cambiando la mentalidad social y la realidad regulada con un altísimo coste real (pero no fácilmente evaluable) del  que nadie se hace responsable. En los casos a los que nos estamos refiriendo dicho coste se ha reflejado en un imparable crecimiento de las rupturas conyugales, la banalización del vínculo matrimonial, aumento de la pobreza en las personas separadas, cientos de niños privados de su ambiente natural de acogida, etc.

El divorcio en España ha sido el primer paso dado en el proceso político de ingeniería social que aspira a cambiar la antropología humanista de la civilización cristiana sobre el ser humano y la familia, por la nueva visión del

antihumanismo racionalista contemporáneo, sea en su versión ilustrada, marxista o, como es el caso de España, laicista de género.

Una vez que la sociedad española ha admitido como normal la ley del divorcio de 1981 (y que recordemos se había justificado como solución para los casos excepcionales de ruptura matrimonial), en 2005 nuestro legislador ha dado el siguiente paso con la denominada ley de “divorcio express”. El divorcio deja de considerarse un remedio para verse como un derecho subjetivo de cualquiera de los cónyuges, hasta el punto que uno puede solicitarlo y conseguirlo a partir del tercer mes de la boda sin tener que alegar causa alguna y aunque el otro cónyuge se oponga. El matrimonio se ha convertido, ha pasado a ser un verdadero “contrato basura”, mínimamente protegido y cómodamente anulable.

La afirmación “es más fácil anular un contrato matrimonial que el de compraventa de un bien material” es totalmente cierta. La ley vigente ofrece un matrimonio artificial y vacío, que sólo resalta las innegables dificultades de una convivencia para toda la vida y no suscita el interés de quienes se sienten llamados a un proyecto de vida en común orientado al auténtico desarrollo humano y a la educación de nuevos ciudadanos libres y solidarios.

Para la mayoría de la gente el matrimonio es algo muy serio, algo que le compromete para siempre y desearía verse acompañada por un ordenamiento jurídico que dé relevancia a esa voluntad. Por eso, desde el Foro de la Familia proponemos que la ley reconozca (además del actual “contrato basura”) un matrimonio serio, blindado y protegido contra las agresiones externas, un matrimonio alianza que no se pueda romper y se acomode en su régimen jurídico a lo que es la voluntad matrimonial habitual de los contrayentes. Así podríamos elegir en libertad: quienes quieran el actual “contrato basura” podrían acogerse a él y quienes quieran acogerse al régimen de una alianza matrimonial seria y blindada podrían también hacerlo.

No habría imposiciones para nadie sino una mayor libertad mayor para todos y empezaríamos a recuperar la seriedad antropológica y jurídica del matrimonio, revirtiendo el triste proceso vivido los 30 años de divorcio en España.

Benigno Blanco,

Presidente del Foro de la Familia

8 Comentarios

  1. Mar

    No se lucha para conservar algo que no vale la pena. Si el matrimonio es un contrato basura, no habrá quien aguante un pelo para hacerlo durar. En cambio, si creemos que el matrimonio es algo fundamental en la vida, si creemos que el fracaso de nuestro matrimonio es un fracaso de vida, haremos todo, TODO lo que esté en nuestra mano para que funcione, para que el amor dure hasta el último momento.

  2. Pepe Malaf

    Estamos en una sociedad libre y democrática, las cosas no se imponen, sino que se deciden personalmente en libertad. Frente a la opción de contrato matrimonial basura, con menos compromiso que la compra de un video de 39 euros, se puede ofrecer otra opción de compromiso, de estabilidad y de proyecto en común. ¿Cuál eliges tú?.

  3. Jose

    Estoy de acuerdo con el artículo. Actualmente, en España,y desgraciadamente, no se contempla el matrimonio en la ley. Aparece la palabra matrimonio, pero es algo más parecido a una UTE (Unión Temporal de Empresas), pero trasladándolo a las personas: “estamos unidos mientras exista interés entre las diferentes partes para hacer un proyecto pero, no tiene que ser para toda la vida”.
    Habrá gente que se encontrará cómoda con este contrato que le permite siempre una salida (más o menos rápida) si las cosas se tuercen, pero a otros muchos hombres y mujeres no le parecerá satisfactorio. Es decir, hay personas que quieren mantener un vínculo “hasta que la muerte los separa” y que esto quede plasmado realmente en el derecho civil.

    Un saludo a todos.

  4. Patri

    Esto es de lo más absurdo que he visto. Mucho mejor vivir el resto de tu vida amargado e infeliz, pero eso sí casado! Demostrando a tus hijos lo mucho que odian como pareja torturandolos a aguantar peleas diarias etc.
    Mejor vivir amargado encarcelado en un matrimonio que divorciarte y ser feliz. No entiendo la finalidad de artículos como estos. Gracias a Dios en España se puede uno divorciar y no vivir como las mujeres de Irán, etc. sometidas de por vida a un marido.

    1. Blas

      Patri, me parece que no has entendido el artículo. Se trata de una opción para elegir en LIBERTAD. Si a ti te parece que tu matrimonio no es para toda la vida y tu compromiso de hoy no tiene valor para mañana, eliges la unión temporal que hoy dictan las leyes y santas pascuas. Pero tienes que entender que sí hay gente, y mucha, que cuando dan su palabra la dan para toda la vida y se sacrifican día a día para cumplirla. Estos, hoy, no tienen un figura jurídica que les respalde. Por otra parte, no entiendo el comentario de las mujeres de Irán. No creo que haya nadie con dos dedos de frente que apruebe el trato que se da a la mujer en ese país, salvo que estés con los de la “alianza de civilizaciones”, claro.

    2. GIGIA6

      Estimada Patri: Creo que te has apresurado a contestar, sin haber leido detendidamente el artículo. A nadie se obliga a aceptar un matrimonio para toda la vida. Se le da la opción de elegir, lo mismo que otros eligen vivir en pareja, sin ataduras, y pueden marcharse cada uno por su lado sin obligacines entre sí cuando quieran. ¿te parece bien esto? Pues tu misma. ¡Elige! pero no critiques lo que otros eligen por ser distinto a lo que tu piensas.

    3. Vicente

      Creo que Patri no se ha dado cuenta de que este es, de momento, un debate meramente conceptual. Cuando llegue el momento el plano será otro.
      En el plano teórico lo menos a lo que habría que aspirar es a que la vida de todo el mundo sea feliz y satisfactoria y es legítimo que cada uno pueda proponer las opciones que cree que van a mejorar la situación. Podrá uno no estar de acuerdo, pero no parece absurdo proponer alternativas.
      También creo que Patri, dicho con todo respeto y afecto, se equivoca al hablar de “torturar” a los hijos. No todo el mundo que se divorcia lo hace por peleas o malos tratos. Desgraciadamente se ha banalizado tanto el matrimonio y la familia que mucha gente se divorcia por cuestiones muchó menos trascendentes, en ocasiones por puro capricho y por ganas de cambiar de pareja -para mi desgracia conozco casos muy cercanos de esto-.
      Al final el divorcio representa la apuesta más ‘burguesa’ y más salvajemente ‘capitalista’ que conozco. Es la aplicación de la ley del más fuerte, y más desde la última reforma: ahí te quedas, aunque te pudras, yo me largo y ya te apañarás. Si sufres, es tu problema y no el mío, pues yo me voy a ‘mejorar’. La opinión o el dolor de los hijos no cuenta, cuenta sólo mi libertad (es muy reveladora la utilización de la idea de carcel).
      Podría ser un nuevo eslogan: “Divorciate y sé feliz”. El problema es que sólo valdría para uno de los miembros del matrimonio -y se supone que en algún momento algo habrían compartido-, y desde luego no para los hijos que pagan las consecuencias.
      La finalidad del artículo, me ha parecido entender, es crear un debate teórico para buscar nuevas propuestas para conseguir un trato más justo al matrimonio y la familia. Al menos es lo que he entendido.
      Acabo, y pido perdó por enrollarme tanto. Los valencianos solemos ser un poco barrocos en la expresión. Me ha parecido muy acertada la referencia a Irán: una de las grandes propuestas del Gobierno que menos ha trabajado por la familia es la Alianza de Civilizaciones (Turquía, Irán) y la amistad con Chavez y Morales, presidentes de países donde tradicionalmente se ha respetado mucho a la mujer y no hay una larga tradición machista, ¿verdad?
      El problema es que los eslóganes hacen mucho daño y dejan poco lugar a la reflexión. Hay que tener la mente abierta para enfrentarse a propuestas novedosas como las que hacen en este artículo.

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