El cielo es real

heaven-is-for-real-CUna película basada en una historia real. Todd Burpo, pastor en una iglesia metodista, pequeño empresario, padre de familia, con dos niños, vivió la terrible experiencia de ver como su pequeño hijo Colton, de cuatro años, estuvo al borde la muerte. Tras pedir oraciones a amigos y fieles de su congregación, el chaval se salvó. La sorpresa de Todd fue grande cuando poco después, con gran seguridad y sin hacer alarde de ello, el pequeño Colton empezó a dar datos sueltos, de que había estado en el cielo, además de que había sido testigo de cómo habían reaccionado sus padres en aquellos momentos de angustia. Él y su esposa Reilly empiezan a verse sobrepasados por algo que no entendían, mientras les tocaba enfrentarse a las dificultades económicas cotidianas, y al interés mediático y de los fieles de la iglesia.

El film coescrito y dirigido por Randall Wallace -el guionista de la oscarizada Braveheart– tiene el mérito de plantear, tomándosela muy en serio, la premisa del título: el cielo, un lugar de felicidad eterna con Dios, después de esta vida, sería algo real, auténtico, no una fantasía que se utiliza a modo de consuelo en momentos de dolor, sin más valor. Para ello toma el best-seller escrito por el propio Todd Burpo, y afronta el desafío de convertirlo en película. Tarea complicada, pues el libro original tiene la frescura del testimonio escrito en primera persona, y ahí sobresalía la viveza con que se contaban las dudas en el momento en que Colton está a punto de morir, y la inocencia infantil de niño que va desvelando poco a poco su experiencia, nunca intentando hacerse el importante o el interesante.

En cine Wallace resuelve de modo desigual, porque no quiere cargar la mano en los momentos de angustia, quizá pensando que a los espectadores no les gusta ir al cine a sufrir. Y porque se empeña en buscar y crear conflictos argumentalmente interesantes, lo que le hace perderse en cuestiones colaterales, como el incendio al que acude Todd, bombero voluntario. También tiene dificultades en las escenas celestiales, el riesgo de lo empalagoso y cursi está ahí, y le toca moverse en el filo de la navaja, no siempre exitosamente.

En cualquier caso, El cielo es real sabe incidir, además de en la cuestión sobrenatural y en el sentido del dolor, la cruz, en la idea de presentar una familia normal, a la que le cuesta llegar a final de mes, con padres e hijos que se quieren, con buenos amigos. Y que son buenas personas, pero no siempre actúan del mejor modo posible. El niño, Connor Corum, demuestra naturalidad ante la cámara, aunque quien sobresale especialmente es Greg Kinnear, sobre todo en las escenas en que trata de sonsacar a su hijo con cierta habilidad, para que el pequeño no se sienta coaccionado o impelido a inventar «cosas bonitas». En cambio Kelly Reilly, que da vida a la esposa, pese a su agradable presencia física, resulta más bien «sosita».

Decine21

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