Ex abortista dirige ahora uno de los más grandes consultorios pro-vida en Estados Unidos

14/03/2011

Patrick B. Craine

FAIRFAX, Virginia, 14 de marzo de (Notifam) – Esta semana la comunidad pro-vida celebró la existencia del gran medico Bernard Nathanson, quien alcanzó la fama por su dramática conversión de ser un abortista de primer nivel a un valiente y abierto defensor de los niños en el vientre materno.

La conversión del doctor Nathanson nos recuerda el poderoso testimonio de docenas de médicos que han dejado la mugre de sus instituciones abortistas y se comprometieron a brindar auténtica atención médica a favor de la vida.

El doctor John Bruchalski es uno de esos médicos. Ex abortista en su residencia de obstetricia y ginecología, este hombre de 50 años de edad nativo de Virginia se ha convertido en una luz rectora en la medicina pro-vida. A través de su Tepeyac Family Center [Centro Tepeyac para la Familia], uno de los más grandes consultorios médicos pro-vida independiente en el país, el equipo del doctor Bruchalski ofrece un albergue seguro para mujeres que afrontan crisis por el embarazo, irradiando esperanza a través de una auténtica atención médica que respeta el proceso natural del cuerpo de la mujer, el derecho a la vida del niño no-nacido y el fin eterno del alma de la madre.

“¿Cómo se combina lo mejor de la medicina moderna con la presencia salvadora de Jesucristo? Estamos para eso”, dijo a LifeSiteNews.

“Más aborto, más destrucción”

Aunque criado en una familia católica devota, Bruchalski dice que comenzó a alejarse de la fe cuando dejó la Universidad católica. Allí, él fue admitido y rodeado por profesores y amigos que decían que la Iglesia Católica puede cambiar con la cultura – que sus enseñanzas sobre el divorcio, el matrimonio homosexual, el aborto y la anticoncepción eventualmente se adaptarían a los valores culturales omnipresentes pervading.

Dijo que “se convirtió en un no-tema – se puede ser un gran católico y decidir disentir con las enseñanzas específicas de la Iglesia”.

En el momento en que él ingresó a la escuela de medicina en 1983 en la Universidad de Alabama, la anticoncepción y el aborto le parecieron “el modo de promover la salud y la felicidad y la plenitud en la vida reproductiva de una mujer”. Intentando ser el mejor ginecólogo de todos, él aprendió los diferentes métodos para el aborto, la esterilización y la reproducción artificial, y comenzó a proporcionarlos durante la residencia.

Pero comenzó a tener dudas. Explicó que “yo no veía felicidad o alegría en mi clínica”. “Allí donde tuve más abortos, más anticoncepción, allí había más relaciones rotas, más destrucción, más rupturas”.

“Yo no sabía qué hacer, porque los profesores estaban diciendo ‘bien, simplemente necesitamos más educación, más anticoncepción, más abortos para responder esas preguntas’, él agregó.

“Un mejor camino para practicar medicina”

Primero Bruchalski sintió el llamado a la fe de su niñez justamente antes de comenzar su residencia, cuando un amigo lo convenció para que hiciera un viaje a Guadalupe, en la Ciudad de México. Él dice que allí escuchó a Nuestra Señora de Guadalupe – a quien los católicos reverencian como la patrona de los no-nacidos – que le preguntaba: “¿por qué me estás lastimando?”

Pero él no estaba preparado para responder. Dijo: “tenía eso guardado en el fondo de mi mente”.

Luego, dos años más tarde, entre el segundo y el tercer año de residencia, su madre lo llevó a una peregrinación en Bosnia y Herzegovina, donde muchos católicos creen que María, la madre de Jesús, ha estado apareciendo desde 1981.

Él dice que la peregrinación volvió a despertar el gran amor por Cristo y María que sus padres habían alimentado en él durante su niñez. Explicó que “fue la simplicidad de los mensajes de volver a la conversión”. “Y luego tuve una experiencia allí con una joven mujer belga, quien estaba allí rezando por la causa pro-vida. Me dijo que tenía un mensaje para mí sobre Nuestra Señora y comenzó a decirme cosas sobre mi vida”.

“Fue un cambio de vida para mí”,

Cuando llegó a casa, le dijo a su profesor que ya no podía efectuar más abortos o esterilizaciones, aunque expresó ante LifeSiteNews que estaba avergonzado, porque le tomó un año despojarse completamente de esos procedimientos anti-vida.

Comenzó a leer los trabajos del papa Juan Pablo II, en particular las alocuciones sobresalientes sobre la teología del cuerpo. Aprendió sobre planificación familiar natural bajo la guía del doctor Thomas Hilgers, la Couple to Couple League, Mercedes Wilson y Familia de las Américas, y la doctora Hannah Klaus. También studio los excitantes progresos en tecnología reproductiva natural promovida por el doctor Hilgers, quien fundó, en Omaha (Nebraska) el Instituto Pablo V para el Estudio de la Reproducción Humana.

Explicó que “cuando llegué a casa, se me concedió la gracia no solo de ver por mí mismo lo que yo era realmente – usted sabe, toda mi vida pasó frente a mí –, sino que ví en realidad que… había una forma mejor de practicar medicina”. “El acercamiento a la salud reproductiva fue la oposición polar a lo que estaba diciendo Planned Parenthood. Es de esa forma que Nuestra Señora me dijo respecto al rol que yo iba a cumplir”.

Crear una atmósfera de amor, en la que el aborto se vuelva impensable

Él puso en práctica esa visión de la medicina en 1994, cuando fundó con su esposa el Tepeyac Family Center en el sótano de su casa. La instalación médica obstétrica y ginecológica se ufana ahora de contar con seis médicos pro-vida y una enfermera practicante.

Basado en una visión católica de la atención médica, el Centro promociona prácticas médicas que respetan el ritmo natural del ciclo de la mujer y la santidad de la vida humana. Defiende la planificación familiar natural como opuesta a los anticonceptivos, y en casos de infertilidad los miembros del Centro ponen toda su atención en tratar las causas subyacentes, más que utilizar tecnologías de reproducción asistida como la fertilización in vitro.

Dijo que “creemos que la salud se basa en la relación fundada en la comunidad, y creemos que si amamos lo suficiente en medicina podemos crear una atmósfera de amor, en la que el aborto se vuelva impensable”. “Casi como una zona libre de abortos”.

“Nuestro enfoque es que odiamos la enfermedad pero amamos al paciente, especialmente a los más débiles de nuestros hermanos y hermanas”, agregó.

De más de 700 bebés que ellos ayudaron a dar a luz en el año 2009, el 30% de las madres no tenía un seguro comercial.

“Cuando intentamos ser un consultorio con afán de lucro… la Virgen María se ocupó de decirnos; ‘ustedes deben ver que en su vida cotidiana los pobres sean recompensados’”, dijo el doctor Bruchalski. “Una cosa es tratar de ser un consultorio pro-vida, otra cosa es tratar de ver a los pobres en tu consultorio pro-vida”.

“La renovación de la medicina está avanzando hasta abarcar tanto la justicia social – teniendo a la vista a los pobres – y el Evangelio de la vida. Es ambos/y, no o/o”, dijo él. “No se puede ser un médico sólo de planificación familiar natural. Se debe estar al servicio de los marginados. Y si se está al servicio de los marginados, con la finalidad de proporcionar una excelente medicina cooperativa que trata la enfermedad pero ama al paciente, tienes que tener en tu consultorio las bases para la planificación familiar natural”.

El Tepeyac Family Center opera ahora bajo la cobertura de una organización llamada Divine Mercy Care [Atención Divina Misericordia], que recoge fondos y eleva la conciencia a través de programas educativos. Su red de servicios incluye un hospital perinatal, y en los años venideros esperan ofrecer un consultorio para las familiasa, atención pediátrica y un programa de salud mental.

“Idealmente, nos gustaría ser una ciudad en una colina, donde se tiene un grupo de múltiples especialidades, que está dedicada a la sanación, a la integridad y a la sanidad de la persona humana en cuerpo, alma y espíritu”, explicó. “Una instalación médica y un consultorio médico donde la persona humana sea respetada, pues ella está hecha a imagen y semejanza de nuestro Dios”.

Si bien sus servicios están disponibles para las personas de cualquier credo o cultura, él dijo que los miembros del Centro creen que a través de la medicina pueden ofrecer a sus pacientes “la felicidad, la perfección y sanidad que llega a un sentido más profundo de lo sagrado en sus propias vidas”.

Ofreciendo esperanza para vivir con un hijo

El doctor Bruchalski dijo que su experiencia en el trabajo con mujeres dispuestas a abortar le ha mostrado la necesidad de focalizar su acción ofreciendo a las mujeres esperanza para una vida con su hijo, más que poner énfasis en la adopción o en imágenes del desarrollo fetal.

Dijo que “se puede mostrar a las mujeres el desarrollo fetal y muchas de ellas no lo toman en cuenta”. “Recordar al feto, al bebé, al niño no-nacido es algo adverso para la mujer, esto va a asfixiar su vida”.

Por otra parte, él dice que las mujeres dispuestas a abortar ven la adopción como algo “negativamente doble”. Explicó que en este caso la mujer siente que “no sólo no está calificada para ser madre y cuidar de su hijo, sino que tiene que darlo en adopción”. “Ellas odian esa opción, por eso para ellas el aborto se convierte en la mejor alternativa, la menos terrible de esas opciones”.

Dijo que “debemos focalizarnos en [el hecho] que hay una vida después de tener un hijo, que hay una salida para esa circunstancia”. “Simplemente encontrando a las mujeres en donde ellas puedan ser escuchadas en su dolor, su agonía y su sufrimiento, y luego amarlas tanto que nosotros caminamos con ellas a través de esto”.

Practicando la teología del cuerpo

El Centro se concentra especialmente en implementar la teología del cuerpo de Juan Pablo II, de la que el doctor Bruchalski dice que fue “revolucionaria para las relaciones, para la medicina y para las familias”.

Dijo que el acercamiento de alguien a la medicina está profundamente impactado “si se cree que el relato del Génesis es real y quefuimos creados a imagen y semejanza de Dios, y que los hombres y las mujeres somos complementarios – que no fuimos destinados a estar solos – y que nuestros cuerpos hablan un lenguaje a nosotros, a nuestras acciones, y que amar a Dios y amar al prójimo es a lo que hemos sido llamados a hacer”.

Explicó que “la teología del cuerpo en medicina significa que se coopera con el cuerpo, que no se lo reprime”. “Te concentras en la salud, no en la enfermedad. No te ocupas de los deseos, te ocupas de la enfermedad. No tratas a las personas como productos… No tratas de ir al mejor doctor que crea los bebés más saludables con las mejores técnicas. Porque somos más que productos, somos personas”.

Agregó que “simplemente estamos desarrollando el vocabulario y el lenguaje para trasladar [la teología del cuerpo] desde lo religioso y lo antropológico a lo médico y a lo científico”.

Difundiendo el Evangelio de la Vida en la medicina

Divine Mercy Care espera inspirar y guiar a otros profesionales de la atención médica para que asuman el Evangelio de la Vida en su práctica profesional. En febrero y marzo, Bruchalski pasó dos semanas en una gira, hablando en 22 escuelas de medicina en 19 Estados, con la organización Medical Students for Life [Estudiantes de Medicina para la Vida].

Dijo que “en su esencia, el aborto es un procedimiento médico”. “Necesitamos inspirar a los médicos que asciendan en la fe y se conviertan en los hombres y las mujeres a los que Dios llamó que sean”

Su experiencia de conversión muestra que “nadie está más allá de la misericordia de Dios, nadie, nadie”, dijo. “Yo realizaba abortos porque creía que era el menor de dos males… pero me di cuenta que las personas estaban más quebradas después del procedimiento. Quizás haya habido un breve respiro respecto a la tensión y al esfuerzo, pero la mayoría de las relaciones se quebraron luego del aborto”.

“La misericordia de Dios fue lo que realmente penetró mi corazón”.

Notifam

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