Abuelos al borde de un ataque de nietos

Autor: Leopoldo Abadía.

Editorial: ESPASA

El economista y ex director del IESE Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933) aborda con sentido del humor en Abuelos al borde de un ataque de nietos sus relaciones con los 48 nuevos miembros de una familia numerosa compuesta por doce hijos, los consortes y los nietos. El autor se muestra una vez más fiel al estilo coloquial y directo de sus obras anteriores en las que pasa revista a las preocupaciones cotidianas de un octogenario jubilado que se mantienen en plena actividad profesional y humana.

El contacto con numerosos nietos de distintas edades y circunstancias personales le suscita reflexiones sobre los cambios generacionales, de formas de vida y de actitudes, ante los problemas de diversa índole que se plantean en la sociedad actual. Se propone evitar, dentro de lo posible, las frases retóricas o las críticas a la juventud y prefiere escuchar la opinión de unos y otros, o simplemente atender a sus argumentos sin adoptar un tono doctoral o condenatorio en casos de discrepancia.

Abadía considera que la tarea de educar y convivir de forma habitual con los hijos corresponde en primer lugar a sus padres. La tarea de los abuelos debe quedar reservada para emergencias, sin dejar por eso de prestar atención a los problemas derivados de la convivencia y ayudar en caso necesario de forma discreta y nunca en plan invasor. Recuerda también a los adultos la conveniencia de respetar la libertad de los jóvenes, acercarse a ellos y comprender el motivo de sus reacciones aunque, vistas desde la perspectiva de tiempos pasados les parezca que son extrañas o rechazables. No oculta sus opiniones críticas, que expresa cuando considera oportuno y responde a las preguntas que le formulan los nietos sobre su vida familiar o profesional dispuesto a transmitirles experiencias vitales que puedan servirles de utilidad.

Con prosa ágil y cuidada, el autor expone sus ideas en forma dialogada, unas veces con los nietos y otras con sus hijos o tertulianos de café en la idílica localidad imaginaria donde sitúa su residencia familiar. Los consejos y reflexiones forman en su conjunto, un verdadero tratado de buenas maneras, que facilitan un trato enriquecedor y armónico entre familiares, amigos y personas que rodean el ámbito de la familia. Dentro de ese grupo, padres, hijos, novios, yernos, nueras y nietos forman en un entramado variopinto integrado por más de medio centenar de personas, muy diferentes, pero que se benefician por igual del calor y el afecto de su entorno. Clima de agradable convivencia que transcurre bajo la satisfecha mirada de los abuelos, aunque en ocasiones, se encuentren los dos al borde del ataque de nietos.

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