Cómo las agencias occidentales están utilizando miles de millones de dólares para imponer su agenda de población sobre los filipinos

 

 Muchos católicos de todo el mundo han tomado conciencia de lo que pasa en Filipinas, quizás el país más católico y pro-vida del mundo. Gracias principalmente al liderazgo fuerte y unido de sus fieles obispos, los filipinos han tenido éxito al combatir un asalto apoyado por Occidente, con la forma de un proyecto de ley de “salud reproductiva (SR),” que amenaza a las familias y el futuro de Filipinas. Pero los promotores de éste permanecen impávidos, y parecen increíblemente bien financiados. Por ello, queremos ayudar a los católicos de todo el mundo a entender cómo está la situación, y pedirles sus oraciones y apoyo.

Filipinas ni necesita ni quiere el proyecto de ley de SR. Es una imposición extranjera cuyo contenido es ajeno a los valores y la cultura filipina.

La gran mayoría de los filipinos se opone al proyecto de ley, como lo demuestran las numerosas e impetuosas manifestaciones que se han llevado a cabo a lo largo del país (la más significativa reunió a casi 500.000 personas en Manila en el mes de marzo pasado). Ha sido presentado y vuelto a presentar desde el 11º Congreso de1998 (ahora es el 15º) sin resultados, pero, como estamos viendo, sus promotores occidentales no tienen intención de aceptar esta vez el “no” como respuesta.

¿Por qué, podríamos preguntarnos, siguen reapareciendo, a veces con nombres diferentes, o con el contenido ligeramente cambiado, si el pueblo de Filipinas lo han rechazado tan claramente? Vuelven a aparecer porque esta ofensiva está motorizada por cantidades increíbles de dinero de organizaciones internacionales de control del crecimiento poblacional, incluida la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por su sigla en inglés) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), que desde hace tiempo expresan su preocupación de que hay demasiados filipinos pobres para su conveniencia. Más recientemente, la Unión Europea añadió leña al fuego, prometiendo € 35.000.000 como un incentivo más para que Filipinas abrace las deseadas “reformas de salud”. Estos grupos tienen cuentas bancarias sin fondo, y no se detendrán hasta que hayan reducido la fertilidad filipina a niveles en los que ellos se sientan cómodos.

Tristemente, casi todo el contenido del proyecto de ley ya ha sido implementado subrepticiamente por el gobierno y las organizaciones no-gubernamentales. Filipinas ahora tiene “funcionarios de población” para no perder de vista a las mujeres pobres y tratar de conseguir que no tengan más hijos. La generalizada promoción de la actividad sexual promiscua como algo “seguro” ha dado a los filipinos tasas en aumento de embarazos en la adolescencia, y algunos piensan ahora que los que crearon los problemas son los que van a proporcionar las soluciones. Poco a poco, el lenguaje de los controladores de la población se está afianzando entre los jóvenes, el gobierno y los medios de comunicación, mientras que las voces de la oposición, como la de los obispos, cada vez más son presentadas como opuestas al progreso filipino.

Pero si el proyecto de ley sale adelante, le seguirán otras y aún más devastadoras consecuencias. Cuenta con disposiciones para obligar a los profesionales médicos y a las empresas a promover y llevar a cabo una amplia gama de “servicios de salud reproductiva”, independientemente de la objeción de conciencia. Promete multas y cárcel para los opositores que difundan falsedades “maliciosas”, todavía no definidas, sobre el proyecto de ley. Requiere que las parejas se sometan a la capacitación y certificación en SR mandada por el gobierno antes de poder obtener la licencia matrimonial.

Sin embargo, su objetivo principal es definir las funciones, relaciones y estructuras gubernamentales necesarias para aplicar plenamente el programa draconiano de control de la población que está siendo impulsado tan agresivamente por las élites occidentales. Y aunque el proyecto de ley no legaliza específicamente el aborto, esta omisión es ampliamente entendida como una temporal concesión pragmática a los filipinos fuertemente anti-abortistas. No hay aborto… por ahora. Como siempre, vendrá pronto, una vez que se adopte el resto del programa y una vez que los verdaderos cambios en el comportamiento, buscados por las elites occidentales, sean efectivamente creados.

En todo el mundo, sin excepción, “salud reproductiva” significa anticoncepción y aborto, y se implanta siempre encubiertamente hasta que la sociedad compra las falsas soluciones a los problemas que no tenía antes que se presentasen los controladores de la población.

La falta de ingenuidad de los promotores del proyecto de ley es realmente impresionante. Si bien afirman que es pro-mujer, en realidad las perjudica mediante la promoción de anticonceptivos hormonales que están cada vez más vinculados a diversos tipos de cáncer y a los letales coágulos de sangre que causan accidentes cerebro-vasculares. Aunque dicen que el proyecto de ley es un intento de aliviar la pobreza, la solución propuesta en realidad está destinada a eliminar pobres, en lugar de hacer frente a la corrupción rampante en el gobierno y las empresas filipinas. Predican la paternidad responsable, pero ellos promueven un comportamiento sexual radicalmente irresponsable y tratan de eliminar su consecuencia natural – el embarazo – con anticonceptivos y, pronto, el aborto. Y aunque dicen que el crecimiento demográfico debe ser administrado por el gobierno debido a los limitados recursos financieros, ellos gastan cientos de millones de dólares en la promoción de sus falsas soluciones, sin que se resuelva la verdadera causa de la pobreza de Filipinas.

Es realmente triste que si bien el “católico” presidente filipino Benigno Aquino ejecutó con éxito una plataforma de lucha contra la corrupción, al mismo tiempo está impulsando un proyecto de ley que institucionalizaría la peor corrupción de todas: la de vidas humanas y de los valores morales. Y mientras él habla de reducir la pobreza, está promoviendo la mayor de todas: la pobreza espiritual.

Tras sus recientes promesas públicas para impulsar el proyecto de ley, incluso a riesgo de ser excomulgado por la Iglesia Católica, el presidente Benigno Aquino se ha alineado firmemente, en contra de los obispos, con las élites occidentales que opinan que hay demasiados filipinos. Éste es sin duda un triste giro de los acontecimientos. Su difunta madre, la querida ex presidente Corazón Aquino, que siempre se puso del lado de las familias filipinas y la Iglesia, debe estar revolviéndose en su tumba.

Pero como se ha mencionado antes, durante más de una década los filipinos han tenido éxito en la lucha contra el proyecto de ley en la legislatura, y no tienen intención de ceder ahora, incluso cuando ha comenzado una nueva sesión del Congreso y los controladores de población se sienten cada vez más confiados en que es sólo cuestión de tiempo que la ley sea aprobada. Tenemos esperanza y confianza en el Señor de la Vida, y unidos con ustedes en la oración seguiremos luchando contra esto con todo lo que tenemos.

Dra. Ligaya Acosta

Co-autora con Stephen Phelan

Establecida en Manila, la doctora Ligaya Acosta es la coordinadora regional de Vida Humana Internacional para Asia y Oceanía, y ha sido funcionaria de salud de Filipinas. Stephen Phelan es el director de Comunicaciones de VHI y escribe desde Front Royal, Virginia.

Prensa Foro de la Familia y Notifam

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