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  1. Amor o ley

    No hace mucho en la mesa contigua de un bar. había unas cuantas señoras jóvenes que discutían con énfasis que sus maridos tenían que hacer tareas domesticas porque ambos estaban empleados, lo cual lo consideré justo, pero no como imposición elegida por uno de los cónyuges, ya que una dijo “yo le he dicho a mi marido que tiene que lavar la ropa, pues yo no pienso lavarla mas”. Esto me llenó de sorpresa, pues lo primero que pensé, “ésta ya esta invirtiendo en papeletas para que le toque la separación”. Pero resulta que este problema es de una actualidad impresionante, ya que se está hablando de una ley estatal que lo imponga y regularice y que se incluya en el posible estatuto de Andalucía.
    .Regular la convivencia familiar por ley es un disparate que solo puede llevar a la separación “Express”, pues habrá supuestos insuperables, por ejemplo quien tiene que hacer la paella (pues no hay que demostrar que a todo el mundo no le sale igual); si la esposa tiene que dar a luz, que tiene que hacer el esposo para que la tarea sea compartida; habrá que renunciar a esa imagen tan maravillosa de una esposa amamantando a su hijo; habrá que darle biberón, y claro está cada uno le dará una toma. y a la hora de conducir el coche que será por kilómetros, horas o años de carné, y si uno de los dos no tiene carné, pues habrá que olvidarse de viajar, ir a los súper etc. Va a ser muy divertido, ya los matrimonios no podrán aburrirse, y a la mejor se separan menos.
    Pero en fin, bromas a parte, nosotros somos cristianos y en un matrimonio cristiano solo puede haber la ley del amor, y si Dios es amor como dice San Juan, en el matrimonio cristiano solo puede gobernarlo el amor y mientras mas amor mas servicio y mas felicidad.
    Es verdad que el amor no se puede medir ni pesar, y solo se puede descubrir por sus manifestaciones, y estas manifestaciones se exteriorizan en el deseo de ayudar al otro hasta el extremo como hizo Cristo. y entonces sobran todas las leyes.
    El problema está en cuanto amas tú ¿te has examinado del amor? ¿Qué puntuación te has dado? Piensa que mientras más alta sea la nota más cerca está tu felicidad, la de tu familia y la comunión con Dios.
    San Pablo (en Corintios I, 13, 4-7) con relación al amor en general dice «es paciente, servicial y sin envidia, no quiere aparentar, ni se hace el importante. No actúa con bajeza, ni busca su propio interés. El amor no se deja llevar por la ira, sino que olvida las ofensas y perdona. Nunca se alegra de algo injusto y siempre le agrada la verdad. El amor todo lo disculpa; todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.»
    Yo añadiría con relación al amor conyugal:
    – no es buscar la propia felicidad a costa de la felicidad del otro.
    – no es apoderarse egoístamente del otro y anularle.
    – no es poseer al otro como un simple objeto.
    – no es decirle al otro, “sino accedes a mis deseos es porque no me quieres”
    – el amor es caminar juntos, para ayudarse, para ser el báculo del otro,
    – es aceptar los defectos del otro como si fueran propios,
    – es rasgar el amanecer del nuevo día pensando ilusionada¬mente qué podemos hacer para conseguir la felicidad del otro, la de los demás,
    – qué podemos hacer para que en el hogar haya paz, armonía, alegría, esperanza, ilusión,
    – es elevarnos sobre nuestros egoísmos, pasiones y ambiciones, para ver qué quiere el otro, qué desea, qué anhela
    – es diluirse en el otro, no para que desaparecer, sino para potenciarlo para completarlo,
    – es preocuparse por el crecimiento en felicidad del otro,
    – es conocer al otro, para percibir sus preocupaciones y necesidades, sus sentimientos y deseos, sus temores y sus gozos.
    – es promocionar al otro, mejorar al otro, respetar al otro, comprender al otro.
    – es perdonar de corazón y olvidar de verdad y dar la vida por el otro.
    – es fundamentalmente dar, darse a sí mismo: dando comprensión, interés, alegría, esperanza, ilusión, ternura, en una palabra dar todo lo que esta vivo en uno.
    – Amar. Sí es querer envejecer juntos, mirar hacia delante los dos porque ya no hay dos caminos, sino un solo camino
    – el amor lo es todo, es el reflejo del amor de Dios en nuestras vidas.
    Un amor así, sabe descubrir los talentos que Dios le ha dado al otro para contribuir a la felicidad matrimonial y familiar y las capacidades y cualidades de los dos no son iguales, así pues amándose con esas manifestaciones que hemos dicho es fácil llegar a un consenso (ahora esta palabreja esta de moda) donde se pueda aprovechar al máximo las habilidades de cada uno sin necesidad de imposiciones, y así distribuir las tareas domesticas con espíritu de servicio y mucho amor, y no olvidemos que al recibir el Sacramento del matrimonio hemos recibido la gracia santificante necesaria para que en nuestro matrimonio reine Dios, la armonía y la felicidad y sea una autentica Iglesia Domestica.
    Los cristianos no necesitamos leyes para convivir en paz y felicidad, porque Dios está con nosotros.

    Nicolás Bonilla.

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