¿Qué es realmente el matrimonio?

Es una realidad que el matrimonio nunca fue tan atacado como ahora, atacado directamente o de hecho, siendo considerado por muchos como una mera asociación. Este relativismo conceptual nos ha llevado a llamar matrimonio a cualquier tipo de relación donde medie un cierto grado de afectividad. Frente a esta situación, quizás se hace aclarar lo que es un matrimonio sin que ello suponga el desprecio por cualquier otra unión entre personas.

En primer lugar, hay que recordar que el matrimonio no es un rito social. Ciertamente la celebración de un matrimonio tiene también un aspecto social, pero cuando lo social eclipsa lo fundamental nos lleva irremediablemente a un alejamiento de lo que es la esencia del matrimonio mismo.

¿Y qué recomendamos para evitar esto?

Para evitar estos riesgos, el Foro de la Familia considera que es necesario y esencial que las parejas que muestren su firme deseo de contraer matrimonio tengan una preparación seria al mismo. Esto no se puede reducir a dos conferencias, sino que han de tener un conocimiento y un convencimiento profundo de lo que es y lo que implica un matrimonio y una familia, algo que consideramos fundamental para vivir en medio de la cultura de la provisionalidad. Saber que el matrimonio es un compromiso, que se asienta sobre la fidelidad mutua, plagada de continuas y pequeñas lealtades que no hacen más que solidificar el amor haciendo que éste sea vivido con integridad y coherencia.

Es vital conocer que el matrimonio es compromiso, sobre todo cuando a nuestro alrededor se respira el aire de lo pasajero y mucho de lo que nos rodea son amores sin compromiso, sin voluntad, sin cabeza y sin esfuerzo sujetos a las cambiantes situaciones que nos depara el día a día .

El matrimonio es una forma común de entender la vida y el matrimonio. Es imprescindible que la pareja tenga el mismo concepto de lo que es e implica el matrimonio, pues a lo largo de la vida no faltarán situaciones que pondrán a prueba este compromiso que sólo con una base solida se podrán afrontar.

El matrimonio también es voluntad. Voluntad para hacer los esfuerzos concretos por mejorar la convivencia diaria luchando cada día por un amor mas solido. Un amor sin voluntad es un amor egoísta, inmaduro, frívolo, superficial, trivial. El matrimonio no es un sentimiento que va y que viene según sople el viento.

El matrimonio es todo eso y mucho más. Es una mezcla de sentimiento, filosofía de vida común, voluntad, inteligencia, compromiso, dinamismo y evolución.

Esta sociedad altamente tecnificada y de grandes progresos científicos también ha venido acompañada de importantes incertidumbres.

Es por ello que defender la familia y el matrimonio hoy no pasa tanto por defenderlos a ultranza como por aumentar la cultura de familia y matrimonio en una sociedad que ha ido desdibujándolos a lo largo de los últimos años. Es fundamental incentivar la creación de espacios de formación ciudadana que desde la reflexión profunda y la información contrastada, asuman que el matrimonio y la familia son algo que incumbe a toda la ciudadanía y que es irresponsable abandonarlos a su suerte.

Existe una demanda insatisfecha de matrimonios y familias que reclaman no sólo que se les cuide, sino también que se les proteja y se le instruya ya que son el fundamento y el pilar fundamental de la sociedad.

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