El amor es una cosa y el matrimonio otra

El amor es una cosa estupenda, pero las leyes no pueden regular el amor ni la afectividad ni la sexualidad, salvo que estemos en un Estado totalitario que quiera meter al Gobierno en el terreno de los sentimientos particulares. El matrimonio, por contra, es mucho más que un sentimiento aunque presuponga sentimientos estupendos; es una institución básica y esencial para la vida social basada en la configuración dual de la especie humana en hombres y mujeres que a través de su mutua interrelación hacen posible la generación de nuevas vidas humanas.

Por eso el matrimonio, a diferencia del amor, no se agota en la intimidad de las personas sino que genera naturalmente relaciones jurídicas que se proyectan más allá de la esfera individual de las personas que se quieren, pues afecta a terceros indefensos como son los niños en un haz de derechos y obligaciones transidas de exigencias de justicia. Es decir, el matrimonio es naturalmente jurídico a diferencia del amor que conceptualmente no lo puede ser.

Por eso, el matrimonio es una unión entre hombre y mujer que, por supuesto, se supone que se quieren mucho; pero qué, más allá de quererse, crean una relación con mutuas exigencias de justicia que se proyectan a través del potencial hijo al conjunto de la sociedad, interesada en que haya niños y en un ambiente prolongado de protección, educación y cuidado.

Querer reducir el matrimonio a un sentimiento para incorporar al matrimonio a cualesquiera que se amen, al margen de que generen o no una estructura matrimonial abierta a la vida, es un inmenso fraude intelectual.

 

Benigno Blanco

Presidente del Foro de la Familia

6 Comentarios

  1. mer Martinez Yurrita

    Muy bueno y esclarezador el comengtario. Efectivamente, como todo lo que se apoya en la demagogía no tiene sentido. Abonar el sentimentalismo y….. contravenir la ley natural impresa en la naturaleza y por lo tanto, las leyes divinas incluso a costa de destruir al hombre. Siempre ha sido así, lo que pasa es que ahora tiene más apoyo porque a Dios lo han quitado de enmedio en muchas mentes y almas con una legislación infame y unos medios de comunicación subvencionados por los lobbys que manejan muchos medios, económicos también.

  2. ¿No estamos ante una perversión en todos los órdenes de nuestros políticos? ¿Qué intereses les mueve a los que se supone defensores de la familia, de la sociedad? Y lo que es más grave, ¿qué pasa con los ciudadanos que consentimos esto? Personas no formadas, siempre tendrán la justificación: cuando lo dice la ley es que será bueno.

  3. Íñigo González-Moral

    Efectivamente. Si la única base para la legislación son los sentimientos, el amor, entonces no puede, por definición, haber ningún límite legal. Es, no solo un fraude intelectual, sino también una manipulación psicológica y el primer paso hacia una discriminación del que piensa diferentemente. El problema de destruir una estructura multisecular y no religiosa (el metrimonio) para establecer una nueva (nuevos tipos de «matrimonio») es que los que quedan fuera de esa nueva estructura ( por ejemplo, los polígamos, los incestuosos) pueden plantear con una lógica aplastante, que también sus «matrimonios» deben ser aceptados, porque, claro, hay amor y conviene preservar los derechos que los que participan en ellos. En el fondo, y no creo estar descubriendo nada, es el concepto del relativismo (no solo moral, sino social, político, …). Es el todo vale si yo lo quiero, no quiero restricciones ni límites. Soy mi propio dueño sin responsabilidades hacia nadie. Muchas gracias, Sr. Blanco y foro de la familia por hacernos oír una voz valiente y clara.

  4. Naranchina

    Yo preguntaria a las «matrimonios » homosexuales, que opinan de aquello de los papeles frios y grises de que hablaba Mayo del 68 para desacreditar la naturaleza juridica del matrimonio, para que necesitan algo que para los demas era segun Mayo del 68 innecesario e incluso mataba el amor. O quitamos las leyes que protegen al matrimonio natural entre hombre y mujer, las desprestigiamos y devaluamos, y luego nos apropiamos de ellas para proteger otra union de otra naturaleza y que a la sociedad no aporta los innumerables beneficios del matrimonio entre hombre y mujer, responsable, fiel, abierto a la vida , a la sociedad y al progreso de la humanidad.

  5. Viky

    Si dos personas se aman, incluso volcánicamente, el Derecho no tiene nada que decir: es un asunto libérrimo, privado, íntimo y sin consecuencias jurídicas.La razón de que el Estado legisle sobre la institución del matrimonio civil es, básicamente, la necesidad de regular las consecuencias derivadas de un compromiso público que, por su naturaleza, es generador de efectos hereditarios, de consanguinidad o de parentesco que dicen relación con terceros.

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