“El descanso del deber…

… forma parte del deber”. Esta frase, atribuida a Napoleón, resume lo que deberían ser nuestras vacaciones en familia.

Descansar del agobio diario, de las reuniones, de los informes, del teléfono, las redes sociales, la Red; descansar de todo aquello que habitualmente nos ata y nos impide dedicarnos con más pasión a lo que de verdad importa: nuestra familia.

Descansar no significa no hacer nada, sino cambiar de actividad y hacer todo aquello que hemos pospuesto por falta de tiempo: leer un buen libro (o dos, o tres,…), pasear, estar en silencio, dormir, charlar de cosas menos trascendentes, visitar al que tenemos en mente pero nunca encontramos tiempo, escribir, estar con tu mujer, marido, hijos, nietos sin ningún motivo especial, reunirse con amigos para arreglar el mundo o, si nos parece demasiado, arreglar España con esas fórmulas mágicas que todos tenemos en mente «si nos dejaran», cuidar el alma con la misma pasión y dedicación con la que cuidamos el cuerpo, conocer nuevos lugares no necesariamente lejanos, fijarse en las cosas pequeñas, en los detalles que nuestra ajetreada vida no nos ha permitido apreciar. Hablar con los niños, reírse con ellos, contarles cuentos o historias, jugar a lo que ellos quieran, aunque nuestras bisagras ya no estén para muchos trotes. Comer bien, que no significa mucho ni caro. Acordarse de quienes permanecen en el hogar día a día, ellos o ellas, para que también descansen y también se sientan de vacaciones. Pequeños arreglos en el hogar que siempre se dejan para las vacaciones. Echarse una siesta sin que se nos vaya la mano y te hagas sangre en la espalda; ir al cine y tomar después un helado; no estar pensando continuamente en el nuevo curso y los nuevos proyectos que ya tendrán su tiempo, … Por ideas que no quede.

Elijamos lo que elijamos, pensemos en los demás. No caigamos en el error de que el descanso solo se consigue gastando dinero. Pensemos en “la familia sostenible”, aquellas cuyas decisiones de hoy se toman pensando en el futuro sin hipotecarlo.

Desde el Foro de la Familia os deseamos a todos un feliz verano, mucha precaución en los desplazamientos, y que en septiembre nos volvamos a ver todos otra vez dispuestos a luchar por la familia.

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