Es hora de replantearse el divorcio

ES HORA DE REPLANTEARSE EL DIVORCIO.

En 1981 se introduce el divorcio en España, un divorcio teóricamente excepcional y causal, para resolver los casos más dramáticos de ruptura matrimonial  según los promotores de la reforma que mienten sobre la decenas de miles de matrimonios que – según ellos- están esperando esa ley para regularizar su situación. Aprobada la ley del divorcio, no aparecen por ningún lado esas decenas de miles de parejas que estaban ansiando divorciarse según el Ministro de turno, como aprobada la ley del aborto no aparecieron por ningún lado los 300.000 abortos “clandestinos” que el Gobierno decía querer legalizar o como, aprobado el “matrimonio homosexual”, no salió a la luz ese 10% de la población presuntamente gay que -según el Gobierno- esperaba la ley para regularizar su situación afectiva. En todos estos casos la secuencia propagandística es la misma: al servicio del prejucio ideológico del gobernante se miente descaradamente sobre el porcentaje de la población “interesado” personalmente en la reforma, se hace la nueva ley, la mentira y el engaño se olvidan y la sociedad se acostumbra a las nuevas leyes que –pedagógicamente- van cambiando la mentalidad social y la realidad regulada con un altísimo coste humano del que nadie quiere hacerse responsable y del que nadie habla: crecimiento de los divorcios, banalización del matrimonio, pobreza femenina,  caída de la nupcialidad, niños privados de su ambiente natural de acogida, incremento imparable de los abortos, introducción en la escuela de los antivalores de las nuevas leyes como si de la normalidad ética se tratase, etc.

Con el divorcio en España se ha cumplido la secuencia previsible y repetida una vez y otra en nuestro país y en otros de nuestro entorno en el proceso político de reingeniería social que pretende suplantar la construcción humanista de la civilización occidental sobre el hombre, sus derechos y la familia, por la nueva visión derivada de los prejuicios antropológicos del antihumanismo racionalista contemporáneo, sea en su versión ilustrada, marxista o –actualmente- laicista de género.

Asentada en la conciencia social la ley de 1981, se da el paso siguiente con la ley de 2005 de “divorcio exprés”: se sustituye el divorcio-remedio de 1981 por el divorcio-derecho subjetivo. Desde 2005 todo cónyuge puede romper su matrimonio a partir del tercer mes desde la boda sin necesidad de alegar causa alguna para ello aunque el otro cónyuge se oponga: ya el matrimonio no es un derecho; el divorcio es el derecho. El matrimonio ha pasado a ser un verdadero “contrato basura”, el contrato menos protegido por el Ordenamiento jurídico de todos los existentes, el más fácilmente anulable (divorciable) de todos. Nada de extraño que ya poca gente se case y que haya más divorcios que bodas: “ese” presunto matrimonio que ofrece la ley vigente es algo artificial, poco atractivo y frívolo, que no suscita el interés de quienes de verdad quieren “matrimoniar”.

Sin embargo, la inmensa mayoría de la gente, cuando se casa, quiere hacer algo muy serio, algo que le compromete para siempre y desearía que el Derecho dé relevancia a esa voluntad. Por eso, desde el Foro de la Familia proponemos que la ley reconozca – además del actual “contrato basura”-, un matrimonio serio, blindado, protegido, un matrimonio alianza que no se pueda romper y se acomode en su régimen jurídico a lo que es la voluntad matrimonial habitual de los que nos casamos en serio. Así podríamos elegir y se aumentaría la libertad: quienes quieran el actual “contrato basura” podrían acogerse a él en libertad y quienes quieran acogerse al régimen de una alianza matrimonial seria y blindada podrían también hacerlo. No habría imposiciones para nadie, habría libertad mayor para todos y ayudaríamos a ir recuperando la seriedad antropológica y jurídica del matrimonio, revirtiendo el triste proceso que vivimos en los últimos 30 años de divorcio en España.

Benigno Blanco,

Presidente del Foro de la Familia

ABC Familia, julio 2011

Benigno Blanco,

Presidente del Foro de la Familia

Julio 2011, ABC Familia

5 Comentarios

  1. Jordi Taló

    Me gustaría saber si este artículo se ha publicado en el diario ABC tal como figura abajo, pero no lo encunetro. Me pueden dar indicaciones al respecto. Gracias,

    jordi

  2. Antonio Sánchez González

    Como ya habéis señalado en algún momento, lo que subyace bajo esta ideología laicista es el ataque frontal y terrible a la familia tradicional. Y eso acompañado por un lenguaje que provoque confusión y aceptación en quien no comparta sus objetivos. Llaman «derechos» a lo que son «abusos», tanto en lo tocante a la vida como al matrimonio o a la libertad de elección.

  3. vanesa

    Lo del matrimonio para siempre está muy bien en teoría, pero ¿Qué pasa cuando las cosas van mal y ya no sientes nada por la persona con la que te casas? Es justo poder reacer la vida con otra pareja.

  4. Borja

    Yo creo que de momento la ley está bien así para el que quiera hacer uso de ella.

    Para mí, antes que pedir su modificación sería mejor hacer calar en las personas la idea de no precipitarse en las relaciones y buscar el verdadero amor, cocida a fuego lento y cuyo fin último e irrenunciable sea que eso dure siempre, y cuidarlo.

    Entonces será una ley que esté ahí pero que nadie o casi nadie usará. Y no molestará.

    Tal vez sea un poco idealista, pero intentar que las relaciones personales en la sociedad cambien a partir de que el gobierno permita o no permita… creo que el proceso debe ser al revés.

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