«Esa es tu opinión»

Esta manida frase del manual del buen distractor me la suelen espetar de vez en cuando en alguna conversación. Esta aparentemente inocua frasecilla es un aguijón muy pequeño pero que encierra un gran veneno tras de si:
  1. La frase en si misma es una tautología. Es decir, es una verdad en si misma. Por su puesto que todo lo que yo diga puede ser entendido como una opinión. Incluso aunque diga que «el agua moja», en última instancia lo que estoy afirmando es que a mi me parece que «el agua moja». Afirmar que es mi opinión ni quita ni añade nada al debate que estamos manteniendo acerca de si el agua moja o no.
  2. En realidad, lo que se esconde detrás de esta frase es un alegato rayano en una argumentación ad hominem. Es decir, el objetivo es desviar el foco de atención de la argumentación a quien la emite y realizarle un cordón sanitario alrededor para que quede restringida al ámbito de quien la emite. Esto implica varias cosas:
    1. Se reconoce implícitamente la superioridad de mi argumentación.
    2. Que no se dispone de contrargumentación o al menos, se necesita ganar tiempo para crear la respuesta
    3. Se le quita autoridad a la argumentación qutándole la parte de verdad que pueda tener y arrojando sobre ella la sombra de la duda.
    4. Se le quita autoridad a la argumentación poniéndola al mismo nivel que cualquier otra afirmación y en concreto a la que a continuación seguro me vas a espetar.
    5. Neutraliza cualquier discusión haciendo creer que el tema es opinable y que no existe una verdad objetiva al respecto, por lo que implícitamente está inoculando relativismo al debate.

Relativismo

Y esto último es el núcleo ponzoñoso de la frase: la inoculación del relativismo. Este relativismo:
  1. Afirma como verdad absoluta que «todo es relativo», lo cual es contradictorio en si mismo ya que si «todo es relativo», también lo es el hecho de que «todo sea relativo» y por lo tanto, entra en contradicción consigo mismo.
  2. Se aprovecha del reconocimiento de la igualdad en dignidad de las personas y de la igualdad de las personas frente a la ley para enarbolar la falsa bandera de que todas las ideas son igualmente válidas y por tanto, igualmente dignas y susceptibles de ser defendidas y sobre todo aceptadas. Y ESTO ES ROTUNDAMENTE FALSO porque:
    1.  No es igualmente válido defender una cosa y su contraria.
    2. Hay ideas que lo mejor que se puede hacer con ellas es nunca tenerlas y menos escribirlas. Por ejemplo, el nazismo, el estalinismo, la pederastia,… No puede ser tan válido defender la pederastia como lo contrario.
    3. Hay que distinguir entre la persona que emite la idea de la idea en si misma.
    4. Los sujetos de derecho son las PERSONAS, no las ideas. Las ideas no tienen derechos y se pueden contrastar y contradecir sin que ello obligue a estar en contra de las personas que las emiten. Es por ello que no se puede exigir respeto por las ideas. Es la verdad que enuncia la idea la que la defiende, no la autoridad de quien la dice; si bien esta puede condicionar. Según la RAE, el respeto es la veneración o acatamiento que se hace a alguien no a algo. Sus sinónimos son el miramiento, la consideración o la deferencia.
    5. Las personas que tienen una mala idea pueden cambiar su forma de pensar y aceptar otras ideas, sin que por ello quede reducida su dignidad.

Por ejemplo, se puede ser de un partido y ser muy amigo de una persona que es de un partido contrario. Se puede ser del Real Madrid y tu mujer ser hincha del Barça.
Una persona puede estar a favor de la pederastia, pero mientras no cometa un delito de pederastia, no será nunca encarcelada. Los partidos nacionalistas-independentistas pueden ser votados y pueden ejercer su actividad siempre y cuando no formulen la independencia de un área del pais. Y así hasta el hastío.

Por lo tanto, es una falacia el considerar la tolerancia como una virtud y desde estas líneas reivindico mi derecho a la INTOLERANCIA como un bien moral y una virtud.

Tolerancia

Según el diccionario, la tolerancia es el respeto a las opiniones de los demás, aunque no coincidan con las propias. La palabra proviene del latín tolerantĭa, que significa ‘cualidad de quien puede aguantar, soportar o aceptar’.
La tolerancia implica el respeto hacia las ideas, prácticas o creencias de los demás, independientemente de que choquen o sean diferentes de las nuestras. Es decir, la tolerancia es el respeto (veneración, reconocimiento o aceptación) de las ideas de las demás personas. Y es aquí donde radica la falacia (falsedad que se muestra con pinta de verdad). Haciendo un paralelismo con el mundo de la informática, se podría decir que:
  1. La Tolerancia se dirige hacia el software de las personas: lo que piensan, sus creencias, ideas, escala moral,…
  2. El Respeto se dirige hacia el hardware de las personas: su parte física, corporal. Se respeta a los ancianos en virtud de la experiencia que poseen y de la antigüedad de su hardware. Se respeta a la persona que ostenta un cargo en reconocimiento de las personas que lo han designado para ello.
Obviamente se respeta a la integridad de la persona que no puede separarse en sus tres facetas: cuerpo, mente y espíritu. Y en concreto, los cristianos respetamos a las personas en tanto que nos reconocemos como hijos todos de un mismo Dios y hermanos por adopción. De ahí el reconocimiento mútuo de nuestra dignidad (excelencia o grandeza) y el respeto.

Intolerancia

Es por todo esto que la época relativista en la que vivimos, exija tolerancia (reconocimiento de la dignidad de las ideas de los otros como perversión de la idea de respeto a los demás) y esta no sea más que el reconocimiento de que no podemos alcanzar la verdad, de que todas las opiniones son verdades y de que todas las verdades son opinables; es decir, de que somos relativistas y hemos interiorizado el espíritu de nuestra época.
Ser tolerante es ser relativista y sumiso al NWO.
Por eso ser INTOLERANTE significa que :
  1. Soy respetuoso con los demás, no con sus ideas. Es decir, reconozco en las personas la grandeza (dignidad) de ser hijos de un mismo Dios y hermanos por adopción. Sus ideas pueden no provenir de Dios.
  2. Me adhiero totalmente a la verdad y por lo tanto, reconocer que no todas las ideas son igualmente válidas y que hay una superioridad moral y objetiva de unas ideas sobre otras.
  3. Afirmo que todas las ideas pueden ser debatidas, pero que la verdad existe y puede ser alcanzada.
  4. Tengo derecho a permanecer en mis ideas mientras no esté convencido de que las tuyas son mejores. Del mismo modo, tu tienes derecho a permanecer en las tuyas.
  5. Respeto tu derecho a estar equivocado según mi criterio.
  6. No tengo derecho a permanecer en el error cuando sé que lo es. Puedo no saber qué hacer, pero no puedo seguir haciendo lo que hacía si eso era erróneo.
  7. Tengo la obligación de buscar la verdad y saber lo que tengo hacer.
  8. Tengo la obligación de decirte que estás equivocado según mi criterio y conocimiento de la verdad.
  9. Tienes el derecho de escuchar que estás equivocado.
  10. Tienes la libertad de poder cambiar si descubres tu equivocación o permanecer en el equívoco si no lo descubres.

 

Ramón Mollá
Profesor titular de la Universitad Politécnica de Valencia

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