España, un país familiar

España cuenta con unas estructuras familiares profundamente arraigadas en la vida de nuestros conciudadanos. Vivimos en familia una amplia mayoría de los españoles y además -¡casi unánimemente!- valoramos la familia como la institución más respetable de todas las existentes. En esta época de crisis económica la familia está operando, al igual que siempre, como la verdadera “seguridad social” que es: acoge, está permanentemente disponible, genera solidaridad social y ofrece amor y atención a todos; sin ella tendríamos una revolución en las calles pues los jóvenes desempleados, los dependientes no atendidos por las Administraciones, los parados de larga duración, etc…clamarían en las calles por la red solidaria que solo la familia les otorga ante la incapacidad gestora y financiera de los poderes públicos cada vez más patente.

Es cierto que la familia española está padeciendo las consecuencias de la revolución cultural antifamiliar promovida desde el poder público en los últimos años con leyes que tratan injustamente a la familia al desproteger la vida, descalificar la maternidad, desproteger y banalizar el compromiso matrimonial, cercenar la libertad de educación y tratar a la institución matrimonial como estructura de poder generadora de violencia. Asimismo, la familia padece en España, como en todo Occidente, las consecuencias de la crisis antropológica de nuestra época que genera en muchos una profunda incertidumbre sobre la identidad del ser humano y, por tanto, sobre la dimensión familiar de nuestra naturaleza. Pero, a pesar de estas leyes injustas y absurdas, de estas políticas ideológicamente perversas, de la crisis antropológica de nuestros días y de la nefasta influencia de la ideología de género, la familia sigue en España viva e ilusionante como siempre.

Aunque los datos indican una progresiva y preocupante tendencia al fracaso familiar en nuestra sociedad (más divorcios, menos nupcialidad, más hijos extramatrimoniales, más abortos, etc), en gran parte inducida por políticas erróneas e ideológicamente perversas, lo cierto es que la familia manifiesta en la sociedad española un inmensa vitalidad que contrasta positivamente con el entorno europeo más inmediato. Y, además, las familias en España han sido capaces de movilizarse responsablemente en defensa de sus derechos y de su papel en la vida social con intensidad que no tiene parangón en ningún otro país de nuestro entorno. Es decir, no solo contamos con una de las estructuras familiares más vivas de Europa, sino que España cuenta con el movimiento familiar socialmente activo más potente del continente.

En resumen, en España la familia goza de una buena salud en tiempos difíciles para ella, aunque padece los ataques propios de nuestra época. Si las políticas públicas fuesen justas con la familia, ayudasen a reforzarla en vez de atacarla; si las leyes, en vez de regular patologías familiares, apostasen por proteger el compromiso matrimonial y tratasen con aprecio la apertura a la maternidad, se ayudaría a que la vitalidad de la familia en España –tan arraigada en nuestra realidad social- desplegase toda su inmensa eficacia potencial pata construir una sociedad más justa.

Las páginas del ABC son testigos de que la familia SÍ IMPORTA a los españoles. Y su línea editorial ha ayudado a ello sin duda alguna.

Benigno Blanco,

Presidente del Foro Español de la Familia

ABC, Artículo publicado en el suplemento de 35 motivos para ser español. 24 de Octubre 2011

 

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