Gracias mamá, gracias mamás

Dice un proverbio judío: “Como Dios no podía estar en todas partes tuvo que inventar a las madres” y que razón más grande tiene porque una madre es fiel reflejo de un amor incondicional. Ellas son las que dijeron y apostaron un día por todos nosotros. Su seno se convirtió en el minuto primero de nuestra vida como lugar de cobijo, de acogida fielmente custodiado en la medida de sus posibilidades.

Cuanto tengo que agradecerte Mamá, cuanto tenemos que agradecer a nuestras madres; la vida os regaló esa oportunidad para dar vida, y vosotras en vuestra generosidad decidisteis optar por ella. Cuántos momentos de incertidumbre, de no saber cómo saldría todo en ese embarazo y en el parto, con los consecuentes dolores, esos dolores que toda madre después olvida cuando tiene a su bebé en brazos. Debe ser una maravilla, todo un milagro, todo un precioso regalo, que llega al mundo fruto de un amor, y fruto cómo no de vuestra generosidad. Donde el mundo de hoy apuesta en muchas ocasiones por el individualismo, la maternidad es sin lugar a dudas una apuesta por la generosidad.

La verdad que afrontar la maternidad mamá, mamás creo que es el reto más sorprendente al que una mujer se puede enfrentar. De hecho lo sabéis todas vosotras mujeres que sois madres, porque es un reto que no solo os implica a vosotras sino a una vida que custodiáis que cuidáis desde el inicio de la concepción sin saber a penas nada de ese ser que traéis al mundo. Al fin y al cabo sabéis que tenéis una misión pero ¿Dónde están las instrucciones? ¿Cómo saber cómo actuar sobre todo en eso meses durante el embarazo y sobre todo si es la primera vez? Sin embargo parece que una vez más la naturaleza es sabia, y que ella os provee de aquellas cosas que necesitáis para poder desarrollar vuestra maternidad, desarrollando actitudes y aptitudes que cada vez se van demostrando más científicamente propias de una inteligencia maternal, así nos lo relata Katherine Ellison en su libro Inteligencia maternal, reeditado como El cerebro de mamá. En él nos comenta que la maternidad aporta mejoras muy sustanciales en cinco aspectos de la vida: la percepción, la eficiencia, la resistencia, la motivación y la inteligencia emocional.

Junto a todo ello es cierto que en el desarrollo de esa inteligencia maternal os ayuda el dar entrada en esa vinculación tan especial a la figura del padre. Así es mama, así es mamas, gracias a vosotras habéis querido que tengamos un padre, que os complemente en vuestra tarea. Pues gracias a ambos podemos desarrollarnos en una identidad fruto de esa complementariedad que nosotros como hijos hemos visto en vosotros como pareja. Acogimiento, delicadeza,  instinto de protección, más en vosotras y en vosotros papas esa autonomía y seguridad que hemos necesitado para lanzarnos a la vida, para ayudarnos a creer en nuestros sueños e ir en su búsqueda.

Al fin al cabo en esos vínculos habéis intervenido los dos, pues así nos lo decía el psicoanalista Jhon Bolwby (1907-1990) que formulo su conocida Teoría del apego: El apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres (o cuidadores) y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad.

Por eso una vez más gracias a ti Mamá, gracias mamás porque gracias a vosotras hemos crecido con esos vínculos que nos han ayudado y nos siguen ayudando a vivir mejor nuestra vida.

Mª del Carmen González Rivas.
Psicóloga y terapeuta de familia.
Centro de tención psicológica y familiar Vínculos en Badajoz

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