¡Hatari!

La palabra que se utiliza en swahili para indicar “peligro” es “Hatari”. Y es que el oficio de un intrépido y animado grupo de cazadores, que capturan animales vivos en África para destinarlos a zoológicos y circos de todo el mundo, requiere sin duda buenas dosis de valor y coraje. Para subrayar el riesgo que corren estos profesionales, Howard Hawks recurrió en este film a un truco muy eficaz: hacer que uno de ellos, el Indio, fuera herido, casi al principio, por un rinoceronte. De este modo no hay duda: estos hombres se encuentran en “hatari”.

La historia, escrita por Leigh Brackett a partir de un relato de Harry Kurnitz, se ponía en marcha cuando aparece Dallas, una fotógrafa que desea tomar instantáneas de animales salvajes. Según Hawks, el personaje de Elsa Martinelli se basa en alguien real: “una chica alemana que era tan condenadamente guapa que la gente le daba oportunidad de sacar fotografías”. A partir de ahí caza de animales, ambiente de camaradería, conatos de romance… Una estructura episódica, puntuada por la pegadiza música de Henry Mancini, y ofrecida con fotografía africana en Technicolor de Russell Harlan.

Los actores, con un impagable John Wayne a la cabeza, se implicaron de lleno en el film, y de hecho participaron muchas veces sin dobles en las cacerías, arriesgando el pellejo. Da fe del “hatari” que se corrió en el rodaje, el hecho de que 3cámaras terminaron rotas por culpa de un rinoceronte que no colaboraba demasiado. Para recoger el material de las persecuciones de los animales se contó con 3 avionetas y 50 vehículos de distinto pelaje: jeeps, camiones, rancheras… Todos estaban provistos de amortiguadores especiales para ayudar a la estabilidad de la imagen atrapada por las cámaras. Al final, todos demostraron ser buenos cazadores, pues llegaron a atrapar 4 rinocerontes. Uno de ellos terminó en un zoo del estado de Indiana. El gobernador se enteró de que Hawks era de allí, y le pidió un animal.

François Truffaut pensaba que el film era una metáfora sobre el oficio de hacer películas: John Wayne sería como el director, que todas las noches se reunía con su equipo y, pizarra en mano, les explicaba el plan del día siguiente. El inefable Hawks, cuando lo supo, comentó: “Acepto cualquier cosa que cualquiera diga sobre la película. Los franceses son tan divertidos. Te atribuyen un montón de cosas. Ni siquiera comprendo las palabras que utilizan para decir por qué has hecho tal cosa.”

Decine21.com

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