Invertir en Familia es rentable

España necesita niños y los españoles queremos más hijos. Dicho así, ¿dónde está el problema? ¿Por qué, sin embargo, nuestro país está a la cola en el número de hijos por mujer, lejos de la media europea y bajando?

Las encuestas y estudios sobre la población coinciden en señalar las dificultades para conciliar y  las dificultades económicas (salarios bajos, precariedad e inestabilidad laboral…) como las principales causas de esta situación.

Frente a esta realidad, las familias españolas tampoco cuentan con un apoyo firme del Estado. De hecho, España es uno de los países que menos invierte en políticas familiares. Apenas un 1,31 del PIB frente al 2,2 de media Europea. Un sinsentido presente que condiciona el futuro del país y una oportunidad perdida de rentabilidad para las finanzas nacionales.

Porque según corroboran varios estudios, el Estado recibe 5 veces cada euro invertido en un hijo.  Además de que la única forma de garantizar las pensiones es garantizar previamente el reemplazo generacional.

Desde el Foro de la Familia hemos presentado una serie de medidas de apoyo para esta institución, como la prestación por hijo a cargo hasta que cumplan los 18 años o terminen los estudios, la gratuidad de los libros de texto, rebaja del IVA de los pañales y productos de primera necesidad de los bebés, que se compute el tiempo que un cónyuge esté en casa por cuidado de descendientes o ascendientes de cara a la pensión futura

A pesar de todo, y de la necesidad real de apoyo por parte de los poderes públicos, la razón por la que no se tienen hijos hoy en día va más allá de lo meramente económico. Hay una pérdida de valores, una identificación de la maternidad con estereotipos negativos que urge romper.

Javier Rodríguez
Director General Foro de la Familia
Publicado en La Razón 09/01/2018

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2 Comentarios

  1. TOTALMENTE DE ACUERDO con el fondo y la forma de este artículo.
    Aunque no estaría de más recordarnos unos a otros que UN SER HUMANO NO ES UN RECURSO, en ningún caso y desde ninguna óptica, y es tan grande su valor y dignidad que no debería ser objeto de tratamientos estadísticos, económicos, de ingeniería social, en definitiva.
    Haciendo una concesión al nefasto lenguaje economicista que impera hoy día diré que, desde ese reduccionismo de la r€ntabilidad, en todo caso un hijo sería una inversión, nunca un gasto.
    Saludos muy cordiales,
    JF

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