No es discriminación, es libertad

contracorrienteComo informamos en este mismo número del boletín, se han empezado a aprobar leyes en algunas Comunidades Autónomas (CCAA) que bajo la apariencia de hacer frente a la discriminación de gays, lesbianas, etc., lo que realmente realizan es la imposición obligatoria de la ideología de género y de la presencia de las asociaciones de gays y lesbianas en todos los ámbitos de la vida pública y privada; y además, con el apoyo y financiación de las administraciones públicas.

Especialmente preocupantes son las previsiones de estas leyes sobre la presencia obligatoria de la ideología de género y de las asociaciones de gays en todo tipo de centros educativos y hasta en los medios de comunicación privados. Algunas de estas leyes aprovechan para redefinir totalmente el concepto de familia en clave de ideología de genero y obligan a los centros escolares a explicar y hacer visible  -tanto a los alumnos como a las APA’s- sus inventos ideológicos sobre qué es familia.

La aprobación de estas leyes supone una seria amenaza para la libertad de pensamiento, ideológica, religiosa y de educación.

Es especialmente peligrosa esta amenaza a la libertad porque se disfraza estéticamente de causa noble como es la lucha contra la discriminación de determinadas personas y algunos pueden dejarse confundir por esta trampa de presentación y creer que quien se opone a estas leyes es que está a favor de la discriminación, cuando la realidad es que la oposición a estas leyes la hacemos en nombre de la libertad.

Es llamativo cómo estas leyes se están aprobando prácticamente sin debate e información a la opinión pública, casi con ocultismo, a fin de evitar las legitimas protestas contra ellas.

Es muy importante conocer esta amenaza a nuestras libertades básicas, y hacer todo lo que esté en nuestras manos para evitar que leyes similares se aprueben en otras CCAA y para lograr que las ya aprobadas sean derogadas cuanto antes.

Vivimos tiempos complicados para la libertad por la intolerancia agresiva de quienes defienden la ideología de género y la cobardía cómplice de muchos políticos e instituciones, pero debemos hacer lo que esté en nuestras manos para defender la libertad de pensamiento en materia de sexualidad y el derecho  de la familia y la escuela de educar conforme a los criterios morales de los padres de familia y no por imposición legal conforme a los criterios de las asociaciones de gays y lesbianas. Estamos ante leyes profundamente injustas y hay que oponerse a ellas por todos los medios legítimos.

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