No jueguen con nosotros

Esta semana hemos conocido una triste noticia: la de una mujer en Barcelona víctima de agresiones físicas por parte de un hombre. Para mayor desgracia, el lamentable suceso tiene una peculiaridad: no ha podido ser calificado como violencia machista y, por lo tanto, la víctima no puede beneficiarse de las medidas de protección específicas para las mujeres víctimas de este tipo concreto de violencia. ¿Por qué? 

La respuesta es así de sencilla: por la aplicación de la ley. Resulta que el agresor, días antes de la denuncia por parte de la víctima, se cambió de género en los registros oficiales. Es decir, que, según permite la ley, sin pruebas de ningún tipo (lo cual, a efectos de dicha ley, sería una forma de discriminación, ya que basta con afirmar el género sentido para poder realizar el cambio), el susodicho pasó a ser «susodicha» por arte no de magia, sino de ideología hecha ley.

El que avisa no es traidor, dice el dicho popular. Desde el Foro de la Familia venimos alertando de la abrumadora insensatez de promulgar leyes ideológicas, en general, y de leyes ideológicas de género, en particular. Sumarse a las modas sin fuste promovidas por lobbies que presionan mucho tiene como consecuencia el sufrimiento de personas concretas. Que se lo digan a la víctima del caso que nos ocupa.

Cuando la mal llamada «ley trans» (recordemos que «transexual» y «trans» no son sinónimos) se encontraba en fase de participación pública, hicimos nuestro análisis sosegado y exhaustivo, el cual hicimos llegar al -mal llamado también- Ministerio de Igualdad y, del mismo modo, hicimos público (se puede consultar en este enlace: https://www.forofamilia.org/articulos-para-pensar/ley-trans/ ).

En dicho análisis ya indicamos, textualmente, que esta ley, así como cualquier otra sobre esta materia y desde este enfoque, «vulneraría distintos derechos fundamentales recogidos en la CE así como en Tratados Internacionales ratificados por España, sería fuente de inseguridad jurídica, reiteraría errores puestos de manifiesto por la jurisprudencia en relación a otras leyes autonómicas sobre la misma materia, otorgaría privilegios a una nueva categoría de personas creada en función de características subjetivas e impondría nuevas obligaciones para con ellos a toda la población».

La respuesta del Ministerio fue el silencio. Aunque ya no nos sorprenda, no deja de ser lamentable que todas aquellas personas, partidos políticos, instituciones e incluso gobiernos que se empeñan en imponer una agenda ideológica a cualquier precio tengan colocadas las anteojeras de burro para no atender a razones o a evidencias.

La «autodeterminación de género» convertida en derecho supone de facto el borrado de las mujeres (y de los hombres) y deja sin sentido práctico a cualquier medida de protección específica para las mujeres, así como a cualquier distinción entre sexos. La triste noticia de esta semana en Barcelona es un ejemplo de ello, pero el imaginario de ejemplos en este sentido es infinito (piensen por ejemplo en hospitales, vestuarios, centros educativos, prisiones, competiciones deportivas… y todos los etcéteras que quieran).

Nos unimos al sufrimiento de esta víctima y a la condena y rechazo más absolutos de la violencia. Del mismo modo, exigimos una vez más al gobierno y a las administraciones públicas el abandono de cualquier imposición ideológica, por mucha presión -o promesas electorales- que reciban de determinados lobbies. Con las personas no se juega.

Javier Rodríguez
Director del Foro Español de la Familia

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