Padres y profes

Siempre se habla de que la comunidad educativa está formada por padres, profesores y alumnos. Se presupone que la colaboración y el trabajo alineado entre educadores y familia repercute de manera positiva en el desarrollo integral del niñopero, ¿es esto realmente así?, ¿el hecho de que exista esta colaboración supone que también hay confianza plena bidireccional? Para saber realmente cómo es la relación entre estos diferentes roles tenemos que hacernos algunas preguntas.

¿En qué consiste la estrecha colaboración entre educadores y familias?

Padres:

¿Confiáis plenamente en el profe de vuestro hijo Juanito?

La respuesta inmediata seguro que es “sí, sin ninguna duda”. Ahora suponed que veis que los hijos de vuestros amigos (que tienen la misma edad que el vuestro) tienen un dominio bárbaro de las tablas de multiplicar y, sin embargo, Juanito está todo el día contando judías o haciendo grupitos de objetos pero todavía no sabe multiplicar. ¿Seguiríais confiando en el maestro?, ¿sentiríais la necesidad de “intervenir” para que no se quede atrás con respecto a los otros niños de su entorno?

Profes:

¿Confiáis plenamente en los padres de Juanito?

Seguramente os surjan dudas sobre si van a interferir en el proceso de aprendizaje del alumno, si van a respetar el ritmo propuesto en el aula o si no van a intervenir y van a acabar diciendo eso de “menos mal que he enseñado a Juanito a multiplicar, porque si es por el maestro, nunca aprende”.

Echemos la vista unos años atrás. Vayámonos al momento en que Juanito estaba a punto de dar sus primeros pasos de manera autónoma (dubitativo, temeroso pero independiente).

Padres:

Imaginad que Juanito comienza a dar sus pasos con 18 meses cuando su entorno (los hijos de vuestros amigos que tienen su edad) llevan andando desde los 11 o 12 meses.

¿Presionaríais a Juanito?

“¡Vamos Juanito, un pie aquí, otro aquí, otro, otro, otro… ¿No ves que tus amigos llevan 6 meses andando?! ¡Desde luego Juanito que si no es por nosotros no andarías jamás!”

Profes:

¿Comprendéis la angustia y preocupación de los padres de Juanito?¿Entendéis que les preocupe ver que el ritmo de su hijo no es el mismo que el del resto de la clase? ¿Entendéis que es natural que quieran buscar la manera más adecuada de ayudarle a que esté al “nivel” del resto?”

Y es que, realmente, que educadores y familia se entiendan no es nada fácil. Desde el punto de vista de un maestro, hay algo que es muy difícil de hacer entender. Los padres y madres, son padres y madres, no profes. Mientras que desde el punto de vista paterno, hay algo que es muy difícil hacer entender al cole. Puede ser imposible evitar no ayudar y no comparar su progreso con el de otros niños.

¿Cómo se pueden entender educadores y familia para poner al niño en el centro?

Olvidémonos de las tablas de multiplicar, de las capitales de Europa, del análisis morfosintáctico, del examen del jueves, de la exposición o de la redacción del fin de semana. Detrás de todo lo que tenga que estudiar, aprender o practicar hay un objetivo mucho mayor y es que sea autónomo, responsable e independiente.

La autonomía repercute de manera directa en la autoestima y seguridad y eso es algo educadores y familia, deben conocer. Cuando Juanito consiguió unir el cuerpo de la vaca con la cabeza para formar el puzle de dos piezas, su cerebro experimentó una sensación estupenda: “¡Puedo hacer cosas por mí mismo! Mira, ¿lo ves? He formado la vaca”. Lo que Juanito espera no es que sus padres le digan: “¡Fenomenal Juanito tienes un DIEZ! ¡Fenomenal Juanito qué listo eres!”. PeroJuanito lo que espera es que le digan: “Fenomenal Juanito, lo has hecho tú solo!”. 

Son las 17:00 a la salida de cualquier colegio. Por ejemplo, el colegio de Juanito. Y se produce la siguiente conversación:

– ¿Qué tienes de deberes, Juanito?
– Tengo 2 ejercicios de lengua, repasar el examen de naturales y 3 problemas de matemáticas.
– ¿Todo eso? Nos vamos, que TENEMOS muchos deberes 

Una vez en casa, Juanito se da cuenta de que no ha traído el libro de mates y no puede hacer los tres problemas. ¿Qué hacemos? El grupo de WhatsApp de claselleva ardiendo desde las 17:01h de padres pidiendo fotos de los libros o preguntando qué entra en el examen de naturales. Es tan sencillo como escribir en el grupo “¿Alguien puede mandar foto de los problemas de mates? Es que Juanito es un desastre y se ha olvidado el libro. Por cierto, me dice que las divisiones se hacen con resta y las restas se hacen sin ascensor. ¿Qué quiere decir eso? Yo lo voy a hacer como toda la vida, no le pueden decir que está mal porque mal no está.”

Total, que una vez que Juanito aprendió a andar o a hacer el puzzle de la vaca parece que se nos olvidó que, detrás de todo está conseguir que los niños sean autónomos, responsables e independientes.

Podremos estar de acuerdo o no con los deberes (eso merece otro debate) pero lo que parece claro es que los padres “NO TENEMOS” que tener muchos deberes. Es importante establecer un espacio de diálogo entre educadores y familia.

De nuevo, debemos plantearnos más cuestiones “¿Cómo puedo ayudar a mis hijos?” “¿Debo hacerlo?” “¿Son los profes conscientes de que tras 8 horas de clase se le pidan 2 horas más de deberes?”.

“Y si hay deberes, ¿cómo deberían ser?” “¿Son todas las tareas cargas pesadas?” “¿Existen “deberes” motivadores que propician que los niños sean AUTÓNOMOS, RESPONSABLES e INDEPENDIENTES”. “¿Existen “deberes” que liberan en mi cerebro la sensación estupenda de “Lo he hecho yo. Yo solo?”

Javier Bernabeu
Profesor y padre
Profe Bernabeu

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