Pancho, el perro millonario

pancho_cinemanet_cartel1Le administra su inmensa fortuna su secretario personal, Alberto (Ivan Massagué), que intenta, sin demasiado éxito, que Pancho abandone su vida de derroches y caprichos, y se convierta en un perro responsable y solidario. La vida de ambos da un giro radical cuando rechazan la oferta del mafioso Montalbán (Armando del Río), un multimillonario sin escrúpulos al que asesora la bella Patricia (Patricia Conde), una abogada que fue compañera de Alberto en la universidad. Montalbán secuestra a Alberto, y Pancho se refugia primero en los bajos fondos de Madrid y después en un singular cuartel de adiestramiento de perros para la adopción. Pero le persiguen de cerca Marcos (Álex O’Dogherty) y Tenazas (Secun de la Rosa), los torpes matones de Montalbán.

Cae simpática esta disparatada comedia familiar del gijonés Tom Fernández (La Torre de Suso¿Para qué sirve un oso?) sobre Pancho, el perro Jack Russell terrier que protagonizó hace unos años una divertida campaña publicitaria de la Primitiva, sintetizada en los créditos iniciales del filme, resueltos con una sencilla pero imaginativa animación 2D. Deudora del estilo gamberro de las sagas Solo en casaBeethovenAir Bud, y de otras producciones similares, Pancho, el perro millonario padece una puesta en escena y unas interpretaciones a ratos demasiado televisivas por esquemáticas y un poco toscas. Aunque, a decir verdad, tienen bastante gracia las gansadas del vizcaíno César Sarachu —el Bernardo Marín de la hilarante serie de Telecinco Camera Café— y de la popular actriz y presentadora vallisoletana Patricia Conde, que se muestra tan sólida en esta su primera gran experiencia fílmica como en su reciente incursión en el doblaje de personajes animados, concretamente poniendo la voz a Lucy Wilde, la protagonista de Gru 2: Mi villano favorito.

En cualquier caso, la película consigue su objetivo de entretener a la chavalería y a sus padres gracias a un guión muy fresco —que combina ágilmente humor, intriga, aventuras y romance—, a una generosa producción y a unos divertidos efectos visuales. Además, nunca pierde el tono familiar en su juego de dobles lecturas para adultos, y ofrece reflexiones positivas sobre la prevalencia del amor, la amistad y la solidaridad sobre la acumulación de riquezas o el hedonismo egoísta. Esperemos que tenga éxito, y que consolide el cine familiar español, últimamente en auge gracias a películas de acción real como Zipi y Zape y el Club de la Canica, y a producciones animadas como El CidPlanet 51El lince perdidoLas aventuras de Tadeo JonesJustin y la Espada del Valor o Futbolín.

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