Película de la semana… Lorax: En busca de la trúfula perdida

 Thneedville es una ciudad perfecta. ¿O no? El caso es que allí todo es de plástico, todo es artificial. La naturaleza ha sido sustituida por los inventos artificiales, y hasta el aire se compra, hecho por el que se lucra Alisios O’Hare, dueño y señor del lugar. Los habitantes son felices viviendo en ese mundo perfecto en apariencia, pero falso en realidad. Sin embargo, el joven Ted se empeñará en conseguir plantar un árbol real al enterarse de que su enamorada Audrey desea eso más que nada en el mundo. Pero conseguir una semilla será casi una misión imposible, pues tendrá que salir de un recinto urbano completamente vigilado. Cuando por fin se encuentra fuera de la ciudad, Ted verá un mundo oscuro, desolado, sin vida. Su objetivo será buscar a un hombre llamado Una-vez, cuyo pasado está relacionado con la desaparición de los árboles.

 

Los libros del Theodore Geissel, conocido mundialmente como Dr. Seuss, han tenido una amplia repercusión en la imaginería infantil. En cine han destacado muchas adaptaciones de sus obras, como El Grinch, El gato o más recientemente Horton. El film que nos ocupa, Lorax: En busca de la trúfula perdida, guarda más relación con este último título, en cuanto a su valor casi totalmente pedagógico, en donde se inculca explícitamente la importancia de mantener y cuidar con esmero la naturaleza. Este aspecto es continuo en el film, tanto en su argumento, como en sus diálogos y su desenlace directamente ecológico. Por encontrar similitudes su premisa también recuerda de algún modo a ese tipo de historias en donde se vive una vida falsa, porque la realidad es demasiado dura o porque el mundo está en manos de poderosos que lo manejan a su antojo, al estilo El show de Truman, Matrix, etc.

 

La película, obra de los responsables de la exitosa Gru. Mi villano favorito, comienza de una manera formidable, con canciones y ritmo apabullantes y con unos esmerados dibujos, límpidos y sencillos, de un colorido excelente (con esas imágenes idílicas del Valle Trúfula). La trama, a su vez atrapa desde el comienzo, sentando las bases de un cuento lleno de elementos clásicos: con la chica, el chaval aventurero, el malo que quiere dominar a todos los habitantes, la madre poco comprensiva, la abuela cómplice… Y por supuesto destacan los personajes fantásticos salidos directamente de la imaginación del Dr. Seuss, como los cantapeces –delirante su pequeño homenaje Misión imposible (1996)–, los cisnes cisneros, los barbalutosos y, por supuesto, el pequeño, naranja y peludo Lorax, una especie de genio del bosque cuya misión es mantener a salvo la naturaleza.

 

Sin embargo, hay que reconocer que el logrado inicio va perdiendo fuelle y originalidad hacia la mitad del metraje. Da la sensación de que se cierran las tramas de modo excesivamente abrupto, sacándoles poco partido a su planteamiento y al destino de cada personaje. Eso ocurre por ejemplo con el malo y sus villanos, o con la relación entre Una-vez y el propio Lorax, que al final quedan algo desdibujados. Lo mejor del film son probablemente las dos escenas más llenas de ritmo y diversión: la peligrosa bajada por el río en el Valle Trúfula y la persecución por la ciudad, con super-abuela incluida.

Cine Familiar De Cine 21

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