Sanidad: los incendios no se apagan con gasolina

PddEs evidente, a juzgar por el titular, que la lucha contra el aborto va mal. La campaña de Sanidad a favor del preservativo y otros anticonceptivos que presentan falsamente como seguros es un fracaso, porque frente al peligro del embarazo y de las enfermedades venéreas, hay que recordar que la realización del acto sexual no es un juego inocuo, sino puede tener graves consecuencias. Estas campañas parten del falso presupuesto de que la sexualidad está al servicio del placer físico individual, porque es un impulso que puedo satisfacer sin más controles y límites que evitar enfermedades venéreas y embarazos no deseados, y que esto es lo realmente neutral, objetivo y científico, cuando en toda enseñanza hay detrás unos valores positivos o negativos, predominando en este caso los negativos, porque se ignoran los valores éticos y espirituales de la sexualidad, así como se destruye el sentido de la responsabilidad de los adolescentes y jóvenes en relación a su cuerpo, con serios efectos negativos para la educación de los adolescentes y jóvenes y la dignidad de las mujeres, ya que la recomendación sin más del uso de preservativos crea una mentalidad permisiva que induce a  una mayor actividad sexual y a una realización prematura del acto sexual que tiene graves consecuencias, pues aunque el preservativo disminuya el riesgo de embarazo y contagio, el aumento de relaciones hace de más que suficiente contrapeso a la disminución del riesgo. Además, si diese lo mismo acostarse que no acostarse, no es difícil deducir que al joven al que se le entrega un preservativo en esas charlas de presunta educación sexual y de real corrupción se le está diciendo subliminarmente que se  le recomienda que lo use, por lo que el efecto de estas campañas es el aumento de la actividad sexual y de la promiscuidad, con sus consecuencias de riesgo y deterioro de la vida afectiva y personal. Una señal clara del fracaso de estas campañas, avalado por treinta años de experiencia, ha sido el  constante aumento de enfermedades sexuales, de embarazos y de abortos. Es decir, exactamente lo contrario de lo que se pretendía.

Explicando los métodos anticonceptivos que fracasan y ocasionan abortos, Sanidad tiene un párrafo de auténtica antología del disparate. Dice así en la página dos del periódico: en el 2012 hubo 293 interrupciones voluntarias del embarazo. “El estudio revela además otra clave; en 122 de los 293 casos, la mujer confesó que no había utilizado método anticonceptivo alguno; en otros 8 no constaba; y en otros 11 la paciente aseguró haber usado alguno de los habituales métodos naturales (Ogino-Knaus, billings, espermicidas, ‘marcha atrás’…), de escasa fiabilidad”. Si echamos cuentas, en 152 casos, es decir en más de la mitad de los casos, el aborto llega porque se han empleado los métodos seguros. ¿O es que no son tan seguros?

Sobre el condón dice: “Bastante seguro si se usa de manera correcta, aumenta la seguridad si se usa junto con productos espermicidas. El mejor método frente a las enfermedades de transmisión sexual”. Si se tienen relaciones sexuales, entonces el uso del preservativo disminuye algo el peligro de embarazo o contagio, aunque no lo elimina ni mucho menos del todo, tanto más cuanto que su empleo exige habilidad, planificación y motivación, cualidades no muy frecuentes entre los adolescentes, hasta el punto que muchos no lo utilizan en sus relaciones sexuales esporádicas, pero incluso usándolos los riesgos de contagios y la tasa de embarazos son elevados (3-15% al año), tasa tanto mayor cuanto más joven es quien lo utiliza. Y es que el sexo seguro no existe. Es falso que es seguro tener relaciones genitales usando condones. Las consecuencias pueden ser muy graves.

Los métodos hormonales se nos presentan como los métodos anticonceptivos reversibles más eficaces y seguros frente a embarazos no deseados. De la píldora combinada se dice: “Evita la implantación del óvulo”. Es decir estamos ante un método abortivo, pues el óvulo fecundado ya tiene ADN propio; tampoco se dice que el Dispositivo intrauterino (DIU), es también abortivo. He visto demasiadas chicas destrozada su vida por haber abortado, con la agravante que cuantos más años pasan mayor es la tragedia para que no alce mi voz a fin de evitar que unos amorales traten de destruir a nuestros adolescentes y jóvenes.

En pocas palabras: los cursillos de educación afectivosexual que se dan en muchos Centros educativos, inspirados por Sanidad, son peor que un desastre:  son una verdadera catástrofe, inspirados en una ideología, la de género, furibundamente antinatural y anticatólica, como nos recuerdan los Papas.

Pedro Trevijano

Pueblo de Dios, (Hoja Diocesana de Logroño), 7 de Diciembre de 2014.

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