Totalitarismos discriminadores

Asistimos en las últimas semanas a dos claros ejemplos del totalitarismo de la Ideología de género. Primero fue en la fiesta del Orgullo, cuando las asociaciones convocantes y los partidos de izquierda de nuestro país ‘prohibieron’ acudir a Ciudadanos a ‘su’ celebración y culparon a la formación naranja de su posterior agresión por «provocadores». Ahora es la vicepresidenta en funciones del Gobierno quien proclama que el feminismo «no es de todas», sino del socialismo «que se lo ha currao».

Ambos casos -sobre todo el primero- han hecho correr ríos de tinta, ocupado informativos y, sobre todo revolucionado las redes sociales en España. Se trata de dos situaciones que demuestran perfectamente la realidad de ambos movimientos, y de la ideología de género en general: El que se mueve -un milímetro- de la doctrina, no sale en la foto.

En realidad, no es nada nuevo. La ideología de género es exactamente lo contrario a lo que defiende. Las asociaciones que dicen representar a estos ‘colectivos’ (que no existen, como no existe el colectivo heterosexual), se está arrogando la verdad absoluta y repartiendo los carnets de igualdad, respeto, tolerancia y no discriminación, cuando la realidad demuestra ser otra.

Porque si miramos sus actos -siempre se debe respetar a las personas, da igual su raza, sexo, religión u orientación sexual-, encontramos otra cosa. Promueven leyes que se están demostrando anticonstitucionales, tanto por los apartados que crean ciudadanos de primera y segunda como por las medidas que amordazarían la libertad de expresión y más derechos fundamentales de los ciudadanos. Además, pretenden imponer su visión en las aulas, sin respetar las creencias o valores de quien discrepe.

Cada vez son más las voces de personas que siempre han estado al pie del cañón en la lucha por la igualdad real y por los derechos de las minorías, repiten -y cada vez más alto-, «no era esto, no era esto«. Alcanzar la verdadera igualdad es una cuestión de todos juntos, de la mano, sin trasladar la lucha de clases marxista a la lucha de sexos u orientación sexual.

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