¡VAYA LÍO!

¡VAYA  LÍO!

Hay que ver cómo le cunde el tiempo al gobierno de Rodríguez Zapatero. O de Zapatero Rodríguez. La crisis económica no, los problemas en la educación no, la política exterior no…pero la cosa ideológica ¡hay que ver qué eficacia! No nos da el resuello para asimilarlo. No quiero ni pensar cuántas cosas más podremos ver de aquí al final de la legislatura si Zapatero Rodríguez, o Rodríguez Zapatero, no se anima a cogerse unas más que merecidas vacaciones, después de tanto trajín. ¿Qué pensará Dña.Sonsoles?

Porque ya no saben qué más hacer para acabar con la institución más valorada por los españoles en todas las encuestas, la haga quien la haga: la familia. Esto que se les ha ocurrido de los apellidos es como lo de los trileros: Señor, señora, haga su apuesta. Mire la bolita. A ver si adivina dónde está la bolita. Uno, dos, tres, ¿Dónde está, dónde está? ¿La ha visto usted? Apueste, señor, apueste señora. Joven, ¿Sabe usted dónde está la bolita? Y el señor o la señora que no ha quitado la vista de los cubiletes y cree saber dónde está la bolita, ingenuamente señala uno. ¡Nooo, lo siento, falló! Pero si levantamos los otros dos cubiletes resulta que ¡Puf! La bolita ha desaparecido. Así, pudiera darse que una familia con dos hijos, pongamos por caso, decidieran, por aquello de la igualdad ponerle a uno primero el apellido del padre y a otro el de la madre. Más que nada por no discutir, oiga. Ya tenemos dos hermanos que no se llaman igual. Además, el hermano de la madre, que a su vez tiene tres hijos, decide cambiarse los apellidos porque no se llevaba bien con papá. Ya tenemos unos hijos que no se llaman como su padre y que además no saben si son primos de los anteriores por parte de madre o por parte de padre, o tal vez por parte de Santa Klaus, ahora que se acercan las Navidades. Unos años más tarde, los niños primeros de los que hablábamos tienen hijos y les ponen los apellidos al revés, y sus primos, y los primos de los tíos y todo revuelto, dónde está la bolita, y hemos conseguido que no haya familia. Ya ninguno sabe de dónde viene y desde luego mucho menos a dónde va. Nadie sabe dónde están sus hermanos, ni sus primos. Se acabó el ¿tú eres algo de los Fulanez? Será inútil, porque nadie sabrá quién es su familia. Ya estamos solos. Ya somos suyos. ¿Quién nos ayudará en las crisis? Ya no será la familia, como ahora. Será el Estado. Alguien a quien no le importamos, que no nos quiere, porque no tiene corazón, sólo intereses. ¿Quién nos consolará en los malos momentos? ¿Quién nos querrá incondicionalmente, aunque seamos inútiles, aunque no triunfemos, aunque seamos unos delincuentes? Solo tendremos el recurso de acudir a unos servicios sociales regidos por el Estado, para quien sólo somos una declaración de la renta y que antes de ayudarnos nos juzgará para ver si somos dignos. ¿Y qué tal le irá a José Rodríguez Luis Zapatero? Porque lo que legislan para nosotros al final se vuelve contra ellos. Que se lo pregunten si no a Robespierre, que acabó del mismo fin que tantas y tantas víctimas suyas. Tal vez Luis Rodríguez José Zapatero llegue a viejo y no sepa quiénes son sus nietos. Tal vez consigamos nosotros llegar a viejos. Usted mismo, que lee este artículo. Cuando sea mayor y no pueda trabajar, ni cuidar de los nietos, cuando esté enfermo y sólo pueda dar cariño y un montón de trabajo, ¿Quién cuidará de usted, quién le dará su tiempo? ¿A quién le podrá contar las historias de cuando era joven? ¿Quién le dará la mano cuando algo le duela? No tenemos ya que preocuparnos. Zapatero Luis José Rodríguez ya lo tiene solucionado. Después de una vida de trabajo, de desvelos, de pagar hipoteca, de noches sin dormir por no tener para pagar la hipoteca, de tardes de estudio con los hijos sobre el libro de educación para la ciudadanía, de navidades sin Navidad, de vacaciones en casa porque no hay para gasolina. Cuando el cansancio de la Vida llegue y podamos esperar un poco de calor familiar, después de toda una larga vida de cotizar a la seguridad social, cada vez más larga porque se retrasa la jubilación. Cuando usted ya no le sea útil al Estado, cuando sólo le pueda costar dinero, le tienen preparada una muy digna muerte en la fría sala de un hospital. Porque los cuidados paliativos ya existen. Los médicos ya tratan el dolor y el sufrimiento del enfermo terminal. Lo que nos preparan es otra cosa. Poquito a poco, que no se note mucho, usando palabras bonitas, (la bolita, dónde está la bolita) como el lobo feroz con Caperucita. Dignamente, muy dignamente, sin su consentimiento, sin preguntar a nadie, porque no habrá familia y si la hay no se llamará como usted, dulcemente le pondrán una inyección, tal vez hasta con música de fondo, que le hará pasar a mejor vida. Donde no moleste a nadie, donde no le cueste dinero a nadie. ¿Qué nombre pondrán en la lápida de Zapatero Rodríguez Luis  José? Descansemos en paz.

Iliana Casnueva del Val

2 Comentarios

  1. Teresa Garcia

    Sr Zapatero mas le valdria que se dedicara a solucionar los problemas del pueblo, que son muchos y muy gordos, que estar contimuamente metiendo ideologias perversas, para destrozar a las personas. Teresa

  2. Blas Gordon

    Me ha encantado este artículo. Tiene sentido del humor pero dice verdades como puños. Seguid publicando artículos de este estilo porque seguro que los reenviamos a nuestros contactos. Muchas gracias.

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Utilizamos cookies de Google Analytics para analizar el comportamiento de los visitantes de la web y ver el contenido que más os interesa, también cookies de Addtoany para permitir compartir contenido. Si sigues navegando por nuestra web entenderemos que aceptas el uso de estas cookies. Más información sobre las cookies que utilizamos en nuestra Política de cookies.