El alcohol en el centro del problema

Si el consumo de alcohol te preocupa, lo primero es conocer la dimensión real del problema. En este sentido, la primera certeza que encontramos es que la extensión del consumo de alcohol en nuestro país es realmente grave. Los datos más recientes confirman que el alcohol es, a gran distancia, la sustancia tóxica más consumida entre los adolescentes y jóvenes españoles. Según la última encuesta escolar (ESTUDES, 2013) del Plan Nacional sobre Drogas, el 83,9% de los estudiantes de 14 a 18 años lo han probado alguna vez en su vida, el 81,9% lo han consumido en el último año y el 74% en el último mes. Estos datos suponen además un aumento significativo respecto a la encuesta anterior realizada en nuestro país.

En paralelo, hay que destacar la precocidad de las edades. Aunque la edad media de inicio se ha retrasado algunos meses, se sitúa en los 13,9%, por lo que este dato resulta también claramente preocupante; significa que a los 14 años ya ha bebido durante los últimos doce meses el 63% de los adolescentes españoles, elevándose este porcentaje en más de veinte puntos en tan sólo dos años hasta alcanzar el 84% a la edad de 16 años.

Con todo, el problema más grave que destaca la citada encuesta es el aumento notable del consumo intensivo de alcohol. Valgan como muestra estos datos: 6 de cada diez adolescentes declaran haberse emborrachado alguna vez en la vida, 5 de cada diez en el último año y 3 en el último mes. El patrón de bebida en forma de atracón o binge drinking (5 o más copas en un corto espacio de tiempo) es similar a la borrachera, de modo que el 43% de los chicos de 16 años dicen haber practicado esta forma de beber alcohol en el último mes.

Hemos de mencionar también la práctica tan característica en muchas de nuestras ciudades del denominado “botellón” que supone la reunión de jóvenes en grandes concentraciones que tienen lugar en sitios públicos como parques, calles y plazas en las que se consumen alcohol y otras drogas. El 62% de los adolescentes de 14-18 declara haber hecho “botellón” en el último año.

Por tanto, sin restar importancia a los demás indicadores, lo más alarmante es la constatación de un porcentaje de adolescentes y jóvenes españoles, significativo y creciente, que mantiene una relación de riesgo con el alcohol en edades muy tempranas, por lo que su desarrollo físico, psicológico y social se encuentra seriamente comprometido.

No obstante, esta preponderancia del alcohol, tanto por la extensión de su consumo y su incremento como por el papel que desempeña en los procesos de iniciación a otras drogas, no debe llevarnos a minusvalorar la importancia de las demás drogas (cannabis, cocaína, medicamentos…) en los espacios de ocio y diversión juvenil y que el patrón más habitual es el policonsumo.

Artículo cedido por CONCAPA.

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