“Esta noche salgo”

Si tienes un hijo o una hija adolescente entre 14 y 16 años existe una alta probabilidad de que, más pronto que tarde, te plantee esta cuestión.

Sin duda recordarás con nostalgia las salidas y fiestas de tus tiempos de juventud. Por la misma razón, tu hijo o tu hija quiere disfrutar de esta etapa privilegiada de su vida y te pedirá que le dejes salir con sus amigos en horarios nocturnos fuera del control familiar. Las salidas tienen una gran importancia para él o ella: le permiten desarrollar un gran número de competencias sociales, establecer nuevas relaciones, observar cómo se comportan los demás y descubrirse a sí mismo bajo el punto de vista de los otros, relajarse de las largas jornadas de estudio y de la disciplina cotidiana, vivir sus primeras experiencias amorosas, incluso no hacer nada especial, simplemente pasar el rato, ver a sus amigos y charlar con ellos.

Los padres deberían ser los primeros interesados en que su hijo o su hija salga y saque el máximo provecho de estas vivencias, porque ¿qué puede haber en esta etapa evolutiva más positivo que tener un grupo de amigos con los que pasar el tiempo de ocio, compartir ideas y experiencias y crear vínculos?

Sin embargo, este proceso clave en la socialización de su hijo se convierte a menudo en un motivo de miedo y de inquietud. ¿Por qué? Por una sencilla razón: las salidas de los fines de semana conllevan la incursión en el mundo de la noche y están directamente relacionadas con el consumo del alcohol y otras drogas, una de las mayores preocupaciones de todas las familias. En efecto, el contexto que representa la noche y los espacios de diversión suelen acarrear determinadas conductas peligrosas que se agudizan bajo el efecto del consumo de alcohol o de otras drogas: comportamientos violentos, prácticas sexuales de riesgo, desplazamientos en vehículos a motor…

Por tanto, cabe plantearse dos cuestiones básicas. La primera resulta obvia:

¿Deben los padres hacer uso de su influencia para ayudar a sus hijos a vivir un ocio seguro durante sus salidas nocturnas de fin de semana fuera del entorno familiar?

Los padres, como responsables de la educación y la protección de sus hijos, tienen el derecho y la obligación de supervisas esas salidas nocturnas de sus hijos. Además, muchos estudios confirman que los adolescentes cuyos padres se ocupan del comportamiento de sus hijos durante las salidas de fin de semana y utilizan adecuadamente su influencia, consumen menos drogas que los adolescentes que no cuentan con esra ayuda.

La segunda cuestión es mucho más compleja:

¿Cómo pueden los padres ayudar a sus hijos en esta tarea?

La clave para responder a esta pregunta están en saber conciliar los miedos que genera la noche y las sustancias tóxicas como el alcohol con la necesidad de independencia y libertad de los adolescentes. Los padres deben intervenir marcando pautas de modo progresivo y negociando constantemente un sinfín de asuntos relacionados con los horarios de salida y llegada a casa, con el dinero que se les asigna, con el transporte a utilizar, con las personas y los lugares a los que van… Como en todos los temas educativos -y no debe olvidarse nunca que éste es un tema eminentemente educativo-, puede graduarse la carga de la responsabilidad. COnforme demuestren que cumplen lo acordado y son responsables en su comportamientos, irán obteniendo mayores grados de libertad.

 

Artículo cedido por CONCAPA.

3 Comentarios

  1. Victoria

    Creo que la noche hasta ciertas horas no es buena para nadie,los adolescentes tienen que tener un horario para salir y volver a casa,los padres deben de estar pendientes con quién van sus hijos,que clase de amigos son,no ser unos ingenuos y pensar que ellos confían en sus hijos,es cierto que puedan confiar en sus hijos ,pero no con quién se pueden encontrar,esta es una lucha que no hay que perder de vista,los adolescentes con su reveldia,nunca dirán que han hecho,ni con quién han estado.
    Solo me queda que decir,que pueden pasarlo bien sin tener que salir por la noche,los padres tienen que ingeniárselas para que puedan pasarlo bien con otros chicos o chicas como ellos, hay muchas maneras de que los chicos se diviertan y se relacionen sin tener que vivir la noche.

    1. Antonio Jesus

      Pensar que nuestros hijos, por buena intención que ellos tengan, van a poder nadar contracorriente, ellos solos, teniendo en cuenta la fuerza y el poder que tiene esa corriente, es a mi entender pecar de ingenuos..
      Si no nos hemos preocupado de que nuestros hijos vivan unos determinados valores desde pequeños y no hemos puesto a su alcance grupos sociales donde puedan compartir esos mismos principios con otros jóvenes de su misma edad, intentar hacerlo ahora en la adolescencia es bastante complicado.
      De todas formas no intentarlo, aunque sea ahora en la adolescencia, me parece aun peor.

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